Ucrania

31.12.2018 00:00

 

Puesto 101

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 603.550 km2

Población:44.831.159 habitantes

Jefe de Estado: Petro Poroshenko

Presidente del Gobierno: Volodymyr Groysman

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 2.640

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 95,7%

Porcentaje de usuarios de Internet: 58,3%

 

 

En Ucrania, aumentan las preocupaciones por los ataques a los medios de comunicación de cara a las elecciones de 2019.

 

Puede que Ucrania no esté oficialmente en guerra con Rusia, pero las consecuencias del conflicto no son sólo visibles en la población, también en los medios de comunicación. En febrero, las oficinas de la web de noticias de investigación Chetverta Vlada fueron atacadas en un intento por intimidar a los periodistas locales. El ataque ocurrió tan sólo cinco días después del robo de los servidores que alojaban la página. Chetverta Vlada es un portal especializado en exponer casos de corrupción.

 

En mayo, el periodista ucraniano Kyrylo Vychynski, director de la agencia rusa RIA Novosti en Ucrania, fue arrestado bajo cargos de alta traición. En las pruebas contra Vychynski, acusado de hacer propaganda en apoyo de la anexión de Crimea en 2014, se incluyeron piezas de opinión escritas por otras personas y publicadas en la web de RIA Novosti Ucrania.

 

Por otro lado, tras un año de cautiverio en Donetsk (en el este del país, capital de los separatistas que desafían al Gobierno de Kiev con el apoyo de Moscú), el periodista Stanislav Aseyev “confesó” en agosto en el canal ruso de noticias Rossiya 24 haber espiado para Ucrania, en línea con las acusaciones hechas por las autoridades de la autoproclamada república de Donetsk. Reporteros Sin Fronteras teme que Aseyev fuera presionado para hacer esas declaraciones y pide su puesta en libertad de inmediato.

 

Los ataques a la libertad de prensa también han llegado desde la propia justicia ucraniana. En septiembre, una corte de Kiev ordenó requisar el teléfono de la periodista Natalia Sedletska para acceder a su registro de llamadas y mensajes y su localización, violando así la confidencialidad de sus fuentes.

 

A esto se suma que el canal público de noticias, UA: Pershyi, dejó de emitir en octubre en algunas zonas del país debido a falta de fondos. Precisamente la transformación de la radio televisión ucraniana en un ente independiente fue uno de los mayores éxitos de la revolución de 2014. Entre sus varios programas de reportajes de investigación se encuentra Skhemy, especializado en la cobertura de casos de corrupción de alto nivel. Su labor es más importante que nunca teniendo en cuenta que la mayor parte de los medios se encuentran en manos de unos pocos oligarcas.

 

Otra de las amenazas contra la liberta de prensa en Ucrania es la tentativa del Parlamento de adoptar, de cara a las elecciones de 2019, un proyecto de ley que introduciría penas de hasta tres años de prisión por difamación. Este tipo de leyes a menudo se traducen en la autocensura de los periodistas por miedo a represalias cuando escriben sobre temas sensibles.