Turquía

31.12.2018 00:00

 

Puesto 157

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 783.562 km2

Población:80.745.020 habitantes

Jefe de Estado y Presidente del Gobierno: Recep Tayyip Erdogan

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 10.541

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 99%

Porcentaje de usuarios de Internet: 89,1%

 

 

 

En Turquía empiezan a repartirse condenas contra los periodistas acusados de terrorismo mientras desaparecen los últimos medios independientes del país. Continúa el encarcelamiento sistemático de periodistas. A pesar del fin de estado de excepción, que se mantuvo en vigor durante los dos años posteriores al intento de golpe de estado de julio de 2016, el nuevo sistema presidencialista, con Recep Tayyip Erdoğan a la cabeza, mantiene poderes muy similares. Al menos 34 informadores continúan en prisión, incluyendo nuevas detenciones ordenadas este año. Turquía sigue siendo, tras China, la mayor cárcel de periodistas del mundo, lo que ha convertido la profesión de informador en una las de mayor riesgo.

 

La pluralidad de los medios turcos terminó por morir con la venta del grupo de medios más grande, Doğan Media Company, a un conglomerado de empresas cercano al Gobierno. Entre las publicaciones que cambian de manos se encuentran el dirio Hurriyet, el canal 24h CNN Türk y la agencia de noticias DHA. Nueve de los diez periódicos más leídos y las televisiones más vistas en Turquía pertenecen a empresarios cercanos al Gobierno.

 

En enero, Ankara demandó una cobertura más “patriótica” de la misión de Turquía en la localidad siria de Afrin. El entonces primer ministro, Binali Yıldırım, se reunió con los editores de diferentes medios de comunicación para ejercer presión.

 

El resto de 2018 transcurrió entre juicios y condenas a los periodistas acusados de propaganda terrorista, algunos de los cuales llevaban ya 18 meses en prisión preventiva. Varios informadores fueron condenados este año a cadena perpetua por su trabajo, mientras que para otros se pidieron penas que rondan entre los ocho y 15 años de cárcel. El periodista turco-alemán Deniz Yücel fue puesto en libertad después de un año en prisión, pero se enfrenta a una condena de 18 años.

 

En marzo se realizaron nuevas detenciones entre los trabajadores del diario pro-kurdo Özgürlükçü Demokrasi, y se dictó sentencia contra más de 25 periodistas acusados de apoyar al clérigo Fethullah Gülen, a quien Ankara considera artífice del intento de golpe de estado de julio de 2016.

 

Uno de los juicios más esperados y más polémicos fue el del diario Cumhuriyet, cuyos trabajadores se enfrentaban a penas de entre ocho y catorce años por apoyar grupos terroristas. El ex editor jefe, Can Dundar, y el reportero Ilhan Tanir, ambos en el exilio, serán finalmente juzgados por separado. Cumhuriyet es hoy en día uno de los últimos medios independientes en Turquía. En julio, el diario se enfrentó a un nuevo juicio en relación a su participación en los Paradise Papers (fondos de figuras y empresas turcas en paraísos fiscales). Berat Albayrak, ministro de Economía y yerno del presidente, denunció al periódico por la información que lo acusaba de tener dinero en esos paraísos.

 

En este ambiente, y en medio de la extinción del periodismo crítico, se celebraron las elecciones presidenciales de junio de 2018. Eran las primeras bajo el nuevo sistema presidencialista, y como era de esperar los medios hicieron una campaña totalmente sesgada. Se ignoraron las protestas que ocurrieron en diferentes partes del país y el canal público TRT dedicó 68 horas al partido AKP de Erdoğan, mientras el principal partido opositor, el republicano CHP, recibió menos de siete horas. Otros partidos apenas disfrutaron de unos minutos de antena.

 

Otro de los juicios más polémicos fue el de los periodistas del diario Zaman, que se celebró finalmente en julio. Seis columnistas fueron sentenciados a entre ocho y diez años y medio de cárcel, acusados de intentar derrocar al Gobierno, en lo que se calificó como un juicio “kafkiano” y un veredicto político.

 

En octubre, el juicio contra el representante de Reporteros Sin Fronteras en Turquía, Erol Önderoğlu, se retrasó por séptima vez en dos años. La nueva fecha prevista es el 28 de enero. Önderoğlu se enfrenta a 14 años de prisión por “hacer propaganda de una organización internacional” e “incitar al crimen” al participar en una campaña solidaria con el periódico pro-kurdo Özgür Gündem.

 

Por si las presiones del Gobierno no fueran notorias, en julio, uno de los capos de mafia turca amenazó de muerte a varios periodistas. En la Turquía de hoy el crimen es hacer periodismo, y las pruebas son los artículos publicados por los periodistas.

 

La represión contra los medios en Turquía amenaza la libertad de prensa también en la autodenominada República Turca del Norte de Chipre.

 

A pesar de que la libertad de expresión está garantizada por la Constitución en las dos partes de la isla, en la práctica, el norte de Chipre se encuentra fuertemente influenciado por la presencia de más de 30.000 soldados del ejército turco, que limita la cobertura de los sucesos políticos.

 

A principios de año, el periódico Afrika fue atacado por manifestantes después de que el presidente turco, Tayyip Erdoğan, calificase públicamente al diario como “inmoral” por describir la ofensiva en la localidad siria de Afrin como “la nueva ocupación de Turquía”.