Tailandia

31.12.2018 00:00

 

Puesto 140

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 514.000 km2

Población: 69.037.513 habitantes

Jefe de Estado: Maha Vajiralongkorn Bodindhorndevarangkul

Presidente del Gobierno: Prayut Chan-o-cha

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 6.594

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 94%

Porcentaje de usuarios de Internet: 47,5%

 

 

La Comisión Nacional de Radiodifusión y Telecomunicaciones suspendió en febrero las emisiones del canal Peace TV durante quince días por emitir la Dirección de la democracia tailandesa, en octubre de 2017, donde entrevistaba a simpatizantes del Frente Nacional Unido por la Democracia y Contra la Dictadura. El movimiento, también llamado camisas rojas, está vinculado al ex primer ministro en el exilio Thaksin Shinawatra.

 

Tailandia es uno de los países más estrictos del mundo en materia legislativa en cuanto a libertad de prensa y de expresión. La junta militar, liderada por el general Prayuth Chan-o-cha, utiliza la dura ley de difamación para perseguir a periodistas y blogueros.

 

En febrero, el presidente de la organización francesa de expatriados Monde-ADFE, Yamine Boudemagh, presentó una denuncia por difamación ante un tribunal penal de Bangkok contra el editor del periódico francés LePetirJournal.com, Pierre Queffélec. El motivo, haber publicado una entrevista con el diputado francés Thierry Mariani, representante de ciudadanos franceses en el extranjero. Pero, en lugar de acudir a la justicia francesa por tratarse de dos ciudadanos franceses, Boudemagh, que se consideraba difamado en los comentarios de Mariani, decidió acudir a la justicia tailandesa.

 

La colaboración de las autoridades tailandesas en perseguir a la libertad de información y de expresión se puso también de manifiesto en la condena, en julio, del caricaturista político chino Jiang Yefei. En julio, un tribunal chino de primera instancia le condenó a seis años y medio de cárcel por supuestamente “incitar a la subversión contra el Estado” y “cruzar ilegalmente la frontera” con Tailandia, donde vivía refugiado desde 2008. Fue repatriado en 2015, a petición de las autoridades chinas, en el mismo avión que el editor sueco Gui Minhai y el activista de derechos humanos Dong Guangping, sentenciado también a tres años y medio.