Tailandia

31.12.2017 00:00

 

Puesto 142

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 514.000 km2

Población: 68.863.510 habitantes

Jefe de Estado: Maha Vajiralongkorn

Presidente del Gobierno: Prayuth Chan-ocha

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 5.910

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 96,7%

Porcentaje de usuarios de Internet: 47,5%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 2 Periodistas encarcelados
  • 2 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Tres años después del golpe de Estado que desembocó en que el gobierno del país cayera en manos del Consejo Nacional para la Paz y el Orden, liderado por el primer ministro Prayut Chan-ocha, la libertad de prensa en Tailandia sigue resintiéndose, heredera de un arsenal administrativo aplicado sin piedad contra la prensa. Varios informadores permanecen encarcelados por delitos de lesa majestad, mientras se siguen sucediendo nuevos casos de persecuciones judiciales a todo tipo de críticos con el régimen.

 

A principios de enero la justicia acusó al estudiante y activista Jatupat Pai Boonpattararaksa de difamar al nuevo rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, por compartir en Facebook el perfil que había elaborado la BBC sobre el monarca. El estudiante estaba acusado de incumplir, tanto el artículo 112 del código penal tailandés, como el Ley de Delitos Informáticos, y permanecía en prisión provisional desde diciembre del año anterior.

 

En marzo, de nuevo la Ley de Delitos Informáticos y el código penal servían para acusar de difamación a Jonathan Head, periodista británico de la BBC, veterano miembro del Club de Corresponsales Extranjeros de Tailandia, por publicar una información sobre el supuesto fraude que había arruinado a un jubilado británico en la región de Phuket.

 

En abril, el gobierno tailandés dio un paso más en su habitual persecución a la crítica a través de acusaciones de lesa majestad: al juicio en curso contra el periodistas escocés Andrew MacGregor Marshall y los académicos tailandeses Somsak Jeamteerasakul y Pavin Chachavalpongpun -todos ellos exiliados-, añadió una inusual prohibición: cualquier ciudadano tailandés que tuviera contacto o interactuara con ellos en internet sería acusado de incumplir la Ley de Delitos Informáticos y se enfrentaría a posibles penas de cárcel. Marshall es autor del libro "Un reino en crisis - La lucha por la democracia en la Tailandia del siglo XXI", publicado en 2014, e inmediatamente prohibido por las autoridades.

 

Apenas un mes después, en mayo, más de cincuenta ONG pidieron la retirada de los cargos contra el periodista Pratch Rujivanarom y al grupo de medios The Nation, denunciados por una empresa minera a la que acusaron, en marzo de 2017, de verter residuos directamente al río que abastece de agua potable a la población de Myaung Pyo, en la vecina provincia birmana de Tanintharyi.

 

En agosto, el periodista Pravit Rojanaphruk se enfrentaba a una posible condena a 20 años de cárcel tras ser acusado de sedición, bajo el artículo 116 del código penal, por un teniente coronel de la policía que denunció sus comentarios en Facebook. Las autoridades tailandesas llevan tiempo persiguiendo a este periodista por sus actividades, inicialmente en la web de noticias Khaosod English y posteriormente en The Nation. Estuvo detenido en 2014 y en 2016 le retiraron el pasaporte e impidieron abandonar el país para acudir a una conferencia sobre la libertad de prensa en la UNESCO.