Somalia

31.12.2018 00:00

 

Puesto 168

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 637.700 km2

Población: 14.742.52378.736.150  habitantes

Jefe de Estado: Mohamed Abdullahi Farmaajo Mohamed

Presidente del Gobierno: Hassan Ali Khayre

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 500

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): sin datos

Porcentaje de usuarios de Internet: 1,9 %

 

 

Un año más, Somalia fue el escenario de la máxima violencia contra los periodistas en África, registrando tres asesinatos de informadores, en 2018. Aunque la mayor parte de los crímenes contra reporteros suelen ser obra del grupo terrorista islamista Al-Shabaab, los asesinatos rara vez son investigados, así es que nunca se identifica a los autores y nunca son llevados ante la justicia. Esta impunidad sigue exponiendo a los periodistas a las peores atrocidades en Somalia.

 

El 26 de julio, fue asesinado a tiros Abdirizak Kasim Limaan, cámara del canal de televisión Somali Broadcasting Services (SBS), por los disparos de un agente de policía en un puesto de control en Mogadiscio. RSF pidió de inmediato la detención del agente responsable, sin que hasta la fecha se haya producido.

 

El 18 septiembre, fue asesinado el periodista radiofónico Abdirizak Said Isman, que recibió múltiples puñaladas de atacantes sin identificar, cuando salía de Voice of Peace, una emisora local de Galkayo, en la frontera sur de Puntlandia, donde el control lo ejerce un gobierno semiautónomo. Las últimas informaciones de Said Isman se habían centrado en el deterioro de la seguridad en la zona, debido a la actividad del grupo radical islamista Al-Shabaab y, un día antes de su asesinato, una llamada anónima a la emisora advirtió de que “se tomarían medidas”, si se seguía informando sobre Al-Shabaab.

 

El 22 de diciembre, un coche bomba hizo explosión cerca del palacio presidencial en Mogadiscio, la capital, causando la muerte de 16 personas, entre ellas el periodista Awil Dahi Salad, un veterano reportero de Universal TV y otros dos empleados del canal. Salad, siempre comprometido con la reactivación de los medios de comunicación en Somalia, había vuelto a su país después de varios años de trabajo en el extranjero.

 

Además, también en diciembre, resultó herido muy grave en un atentado con bomba en Mogadiscio, el director de una ONG defensora de la libertad de prensa en Somalia, Ismail Sheikh Khalifa. Una bomba colocada debajo de su automóvil hizo explosión en el centro de la ciudad, cuando se disponía a volver a la oficina. El atentado iba dirigido claramente como advertencia contra todos los periodistas somalíes. Ismail Sheikh Khalifa era un conocido defensor de la libertad de prensa y sus programas en Radio Star FM eran muy populares, hasta que abandonó la emisora para fundar la ONG Periodistas de Derechos Humanos, dedicada a la defensa de los reporteros en Somalia.

 

Pero, además de la violencia directa contra los periodistas, hubo otras incidencias en Somalia contra la libertad de prensa: en febrero fue detenido durante siete días el periodista de televisión Mohamed Aabi Digaale, responsable de la oficina de Universal TV en Hargeisa, por agentes de la unidad antiterrorista, sin que se le permitiera la asistencia de un abogado. El tribunal que ordenó su detención consideró “incitación al terrorismo” la difusión en dicho canal de una información en la que los vecinos de la zona de El-Afwayn se quejaban de las injerencias de la policía en los frecuentes enfrentamientos entre tribus.

 

En mayo, dos canales de televisión privados en Somalilandia, SBS y SOMNews, fueron suspendidos por las autoridades, que acusaron a sus responsables de no respetar la neutralidad, después de que ambos medios informaran de las protestas populares que sacudieron la ciudad de Las Anod. Un reportero de SBS, otro de Bulsho TV y un periodista freelance fueron también detenidos aquellos mismos días, en todos los casos por la misma causa, es decir, cubrir e informar de las manifestaciones y protestas que provocan en la zona la reanudación de las batallas entre los dos bandos: quienes defienden la independencia de Somalilandia (que autoproclamó su autodeterminación en 1991, pero no es reconocida por la comunidad internacional) y quienes defienden Puntlandia como parte del estado somalí.