Ruanda

31.12.2017 00:00

 

Puesto 159

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

Superficie:26.338 km2

Población: 11.917.510 habitantes

Jefe de Estado: Paul Kagame

Presidente del Gobierno: Edouard Ngirente [desde el 30 de agosto de 2017, en sustitución de Anastase Murekezi]

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 703

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 71,2%

Porcentaje de usuarios de Internet: 20%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

El férreo control sobre los medios que el gobierno mantiene en Ruanda, así como la extrema violencia contra los periodistas durante muchos años, impide que pueda hablarse de información libre en el país, donde prevalece la autocensura y la sumisión de los medios, que se ven amedrentados continuamente. Si en los últimos meses no se han producido actos de violencia contra periodistas y medios ha sido sin duda por esas condiciones de ausencia de hecho de libertad de información en un país donde cualquier cosa que se publique que no le guste al presidente (por ejemplo, datos de la pobreza, cualquier incidente entre etnias, o cualquier mención al genocidio) es tipificada bajo el delito de "ofensa a la persona del Presidente de la República", que está penado muy duramente.

 

En agosto se celebraron elecciones presidenciales que de nuevo ganó, por tercera vez desde el genocidio del año 2000, Paul Kagame, esta vez con el 99 por ciento de los votos. Kagame sigue en la lista de depredadores de la información de RSF desde su nombramiento en 2000 y ha logrado que se adoptaran reformas constitucionales que harán posible que pueda mantenerse en el poder durante varios mandatos más. En estos 17 años de presidencia se han producido en Ruanda ocho asesinatos y desapariciones de periodistas y múltiples agresiones graves. Once periodistas han sido condenados a largas penas de prisión por atreverse a publicar informaciones que no agradaban al presidente. Además, decenas de periodistas se han tenido que exiliar del país y otros muchos han renunciado a su profesión.