Reino Unido

31.12.2018 00:00

 

Puesto 40

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 243.305 km2

Población: 66.022.273 habitantes

Jefe del Estado: Isabel II

Presidente del Gobierno: Theresa May

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 39.720

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 99%

Porcentaje de usuarios de Internet: 94,8%

 

 

En Reino Unido, nuevas leyes en materia de seguridad nacional sirven de excusa para recortar libertades a los medios y violan la confidencialidad de las fuentes periodísticas.

 

La seguridad nacional es la excusa perfecta para muchos Gobiernos para aplicar una política más restrictiva frente a la prensa, también en Reino Unido, que se erige como el peor calificado de Europa occidental en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras. Aunque hay planes de derogarla, la sección 40 de la Crime and Courts Act 2013 sigue vigente y continúa siendo fuente de preocupación por las medidas de sanción que prevé, que pueden obligar a un editor de prensa a asumir el costo de todas las demandas presentadas en su contra. La autocensura es una de las consecuencias más preocupantes de esta ley.

 

Por otro lado, el 30 de enero, la corte de apelaciones de Reino Unido decretó que la Investigatory Powers Act, la legislación más severa en la historia del país en materia de vigilancia, era incompatible con las leyes europeas. Aunque no se hizo referencia específica a la libertad de prensa, se trata de un éxito para los medios, pues la legislación no ofrece suficientes mecanismos de protección a los periodistas ni a sus fuentes.

 

Gran Bretaña es también uno de los nueve países europeos que abogan por la reducción de las tasas de exportación de programas de vigilancia. Este tipo de software de espionaje pone en peligro a los periodistas y sus fuentes, y por ende la libertad de prensa.

 

El 6 de junio se presentó un proyecto de ley en la Cámara de los Comunes en materia de medidas antiterrorismo y seguridad de fronteras. Algunas de sus disposiciones podrían afectar a la libertad de prensa y a la protección de las fuentes periodísticas, como la cláusula que criminaliza expresiones de opinión “imprudentes”. La corte europea de Derechos Humanos sentenció el 13 de septiembre que el nuevo régimen de vigilancia masiva de Reino Unido violaba la Convención Europea de Derechos Humanos.

 

En noviembre, el periodista británico Peter Humphrey solicitó la revocación de la licencia a la cadena de televisión estatal china CCTV-CGTN por “violar el código de radiodifusión”. En 2013 Humphrey fue obligado a confesar por las autoridades chinas en televisión y cree que CCTV-CGTN ha violado al menos veinte normas del código de radiodifusión británico. La cadena, en expansión, planea abrir una nueva oficina en Londres próximamente.