Nigeria

31.12.2017 00:00

 

Puesto 122

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 923.768 km2

Población: 185.989.640  habitantes

Jefe de Estado y Presidente del Gobierno: Muhammadu Buhari

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 2.175

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 59,6%

Porcentaje de usuarios de Internet: 25,7%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

La violencia contra los periodistas en Nigeria no solo se mantuvo sino que se intensificó a lo largo de todo el año, como ya había sucedido en 2016. RSF pudo constatar hasta 60 casos de violencia contra periodistas y medios, incluida la destrucción por demolición de una emisora en la capital del país, Abuja. Es habitual que los gobernadores de cada estado veten a su antojo a periodistas y medios en cuanto se ven criticados, sobre todo en la zona central del país, alrededor de la capital, y en Lagos, al suroeste; Bayelsa, en el sur, y Rivers, en el suroeste. Ha habido incidentes frecuentes en 24 de los 38 estados que componen Nigeria, que siempre incluyen la prohibición de acceso a la información pública, aparte de agresiones, ataques y amenazas. A lo largo del año se contabilizaron al menos 23 detenciones de periodistas que, en la mayoría de los casos, acabaron rápidamente y sin cargos.

 

En enero, en Lagos, la policía detuvo a diez periodistas del Biafra Times a los que acusaba de sedición y de apoyar a los separatistas.

 

En febrero, militares en el estado de Abia se incautaron de ejemplares de cuatro periódicos -New Republic, Vesym, Freedom Journal y Authority- que habían publicado artículos sobre el separatismo de Biafra, e incluso atacaron a los vendedores de esas publicaciones.

 

En mayo, cuando ya se habían contabilizado docenas de incidentes y casos de violencia contra periodistas en varios estados fueron demolidas las instalaciones de la emisora Breeze FM en Abuja. La emisora había empezado a emitir en febrero y había dado informaciones sobre la huelga que se siguió en la primavera en todo el país y emitió un debate el 1 de mayo donde hubo críticas contra el gobierno por los retrasos en los pagos a los funcionarios. La excusa para destruirla fue que la licencia para operar en una zona residencial que se le había concedido había sido un error. La policía hizo disparos al aire durante la destrucción por lo que no se pudieron acercar ni manifestantes ni periodistas para cubrir el hecho.

 

Los incidentes previos contra varios periodistas incluyeron, además de agresiones de la policía y las detenciones reseñadas de enero y febrero, la exclusión sistemática y el veto de los periodistas del periódico Punch y el digital Universal Reporters, siempre por sus informaciones críticas referidas a la actuación de los gobernadores. Las autoridades les expulsaron de las sedes del gobierno y a varios les prohibieron cubrir sus actividades "de por vida". Otros muchos periodistas de más medios fueron rechazados en ruedas de prensa, debates en el senado o celebración de juicios.

 

El presidente Muhammadu Buhari sólo permitió la presencia de los medios oficiales en el encuentro que celebró en mayo con las jóvenes que acababan de ser liberadas por los islamistas de Boko Haram.

 

En septiembre se produjeron tres agresiones: El reportero de Channels Television, Segun Salami, fue golpeado por agentes de seguridad en el estado de Kogi. Sospechaban que había grabado sus comentarios. Tuvo que ser hospitalizado. Y otros dos periodistas, Timothy Agbor, de The Point, y Toba Adedeji, que trabaja para el Osun Defender, fueron golpeados por agentes de los servicios de inteligencia en Oshogbo, en el suroeste, mientras cubrían una manifestación de funcionarios del estado.

 

También en septiembre un grupo de soldados entró en el Centro de Prensa de la Unión de Periodistas de Nigeria, en el estado de Abia, donde golpearon a los periodistas que estaban trabajando allí y destruyeron y confiscaron sus ordenadores, teléfonos, grabadoras y otros materiales de trabajo. Los periodistas atacados estaban escribiendo las crónicas para sus medios, de diferentes tendencias, porque acababan de cubrir la llegada del ejército a las calles de la capital de Abia, donde se habían enfrentado a militantes del movimiento separatista de los pueblos indígenas de Biafra. Las autoridades militares pidieron disculpas horas después, pero la Unión de Periodistas Nigerianos dejó claro que este tipo de ataques demuestran el nulo respeto que el gobierno nigeriano tiene por los periodistas y por la libertad de información.