Marruecos

31.12.2018 00:00

 

Puesto 135

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 446.550 km2

Población: 35.739.580 habitantes

Jefe de Estado: Mohammed VI

Presidente del Gobierno: Saadeddin al Othmani

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 3.007

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 71,7%

Porcentaje de usuarios de Internet: 58,3%

 

 

La autocensura y las marcadas líneas rojas sobre el contenido informativo son factores que afectan a la escena mediática marroquí desde hace décadas, pero la situación actual, con la existencia casi nula de prensa independiente es alarmante. El régimen de la monarquía alauí siempre ha ejercido un férreo control sobre lo que se publica o difunde, impidiendo incluso la entrada de publicaciones extranjeras o retirando de los quioscos ejemplares, pero la apertura o al menos el intento de desafiar lo establecido que se ha producido en otros países árabes, gracias al impulso de las revueltas árabes, ha tenido un efecto contrario en Marruecos.

 

Los medios online son los que han sufrido un mayor acoso, acusados de difundir noticias falsas o de estar contribuyendo a la inestabilidad del país, cuando no son vinculados con alguna organización terrorista. Incluso medios que nacieron a principios del siglo con una pretensión profesional mucho más crítica, sin dejar de ser respetuosos con la monarquía y de olvidar como funciona el sistema, han dejado de luchar por ese espacio de expresión y libertad.

 

El mismo silencio mediático que se impone al Sáhara Occidental, un territorio que según la ONU está pendiente de descolonización y que desde mediados de los años 70 administra Marruecos, que a su vez lo considera “sus provincias del sur”; existe en el Rif, tras las manifestaciones y reivindicaciones del año pasado, siendo otro territorio que mediáticamente ha caído en el olvido.

 

Abdelkabir Al Horr, fundador del digital de información generalista Rassdmaroc, fue condenado el 1 de febrero a cuatro años de prisión firme tras ser acusado de apología del terrorismo, de incitar a una manifestación no autorizada en la región del Rif y de insultos al tribunal. Según su abogado, le recriminan sus publicaciones sobre el movimiento de protesta Hirak en una página de Facebook, que no administra desde 2016.

 

También el editor del portal de Internet Badil.com, Hamid el Mahdadoui, ha sido condenado a 3 años de cárcel por no “informar sobre una amenaza para el Estado relacionada con su seguridad interna” a las autoridades. Le detuvieron en Al Hoceima, norte del país, mientras grababa una manifestación en julio de 2017 y se le relaciona con el movimiento de protestas Hirak del Rif, porque obtuvo una información de un marroquí asentado en Holanda, que le aseguró que se había enviado armas a los manifestantes. Mahdadoui ya había pasado un año en prisión por sus críticas a las autoridades, en los comentarios que colgaba en Youtube.

 

A principios de diciembre, se triplicó la multa que el periodista Taoufik Bouachrine tendrá que pagar hasta los 1,4 millones de dírhams (130.000 euros) por supuestos daños causados a los ministros de Agricultura y Economía. Aseguró en un artículo que ambos cambiaron un artículo de la Ley de Finanzas de 2016 para su beneficio personal. Además, en noviembre, el editor del periódico Akhbar al-Youm fue condenado a 12 años de cárcel por un caso de violencia sexual que siempre negó, y que incluye el pago a ocho supuestas víctimas de entre 100.000 y 500.000 dirhams (10.000 y 50.000 euros.) El acoso judicial al que se ha sometido a Bouachrine muestra la intención de, no solo impedirle que siga ejerciendo su profesión, sino también de ahogar económicamente al diario.

 

Detenido en febrero e imputado por tráfico de personas, abuso de poder con intenciones sexuales, secuestro e intento de secuestro, el juicio se realizó a puerta cerrada. Se produjeron varias irregularidades, que hacen sospechar sobre si ha sido un juicio justo: las autoridades presionaron a algunos demandantes que llegaron a negar haber presentado alguna queja contra el periodista, y el tribunal rechazó las solicitudes de la defensa de presentar una prueba pericial alternativa. Bouchrine estaba en el punto de mira de las autoridades marroquíes desde hace mucho tiempo. En 2009, fue juzgado por publicar una viñeta en la que no se mostraba respeto hacia la familia real y la bandera nacional; en 2015, por un artículo en el que se consideró que había menoscabado “la reputación de Marruecos” y, a principios de 2018, por haber difamado a dos ministros del Gobierno.

 

Además, en enero comenzó el juicio contra Mohamed Ahdad y Abdelhak Belachgar, de los diarios Al Massae y Akhbar Al Yaoum, y contra los periodistas Kaoutar Zaki y Abdelilah Sakhir, del diario digital Aljarida24, por publicar extractos de una investigación parlamentaria confidencial sobre las sospechas de corrupción en el Fondo de Pensiones de Marruecos. Se enfrentan a una posible sentencia de entre uno y cinco años de cárcel y una multa de 1.000 a 10.000 dirhams (de 100 a 1.000 euros) por “divulgación de secreto profesional” y “complicidad”. El juicio debería haberse celebrado el pasado mes marzo.