Irak

31.12.2017 00:00

 

Puesto 158

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 441.839 km2

Población:37.202.570  habitantes

Jefe de Estado: Fuad Masum

Presidente del Gobierno: Haider Al Abadi

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 4.609

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 79,7%

Porcentaje de usuarios de Internet: 21,2%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 8 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Con al menos ocho periodistas asesinados en el ejercicio de sus funciones, Irak es, un año más, uno de los países más peligrosos del mundo para los profesionales de la información. Estos sufren los ataques continuos de milicias cercanas al poder o de grupos extremistas, como el autodenominado Estado Islámico, que figura en la lista de depredadores de la libertad de prensa de RSF desde 2015. Especialmente difícil fue cubrir la reconquista de Mosul, donde profesionales de la información a menudo pagaron con su vida la cobertura del conflicto. Además, los crímenes suelen permanecer impunes, ya que las investigaciones, cuando se realizan, no dan resultados.

 

A finales de febrero, la periodista kurda Shifa Zikri Ibrahim, conocida profesionalmente como Shifa Gardi, murió como consecuencia de la detonación de un artefacto explosivo en una carretera de Al-Manum, un suburbio de Mosul. Su cámara, Yunis Mustafa, sobrevivió a la explosión.

 

La también periodista kurda Tuba Akyilmaz, conocida como Nuzhian Arhan, falleció el 22 de marzo como consecuencia de las heridas sufridas durante un tiroteo mientras cubría los enfrentamientos entre las fuerzas afiliadas al Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y el YBS, una milicia aliada al PKK, en la localidad de Sinjar, en el norte de Irak. Arhan trabajaba para la web feminista Sujin y la agencia RojNews, que apoya al ilegalizado PKK en Turquía.

 

Dos meses más tarde, a finales de mayo, Suhaib al-Heeti, un colaborador de Asisat TV, perdió la vida en un ataque suicida cerca de una escuela en Heet, en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak, que se cobró la vida de otras 16 personas. Ningún grupo reclamó la autoría del ataque.

 

En junio murieron el fixer kurdo-iraquí Bakhtiyar Haddad, la periodista suiza Véronique Robert y el periodista francés Stephan Villeneuve, al ser alcanzados por un artefacto explosivo mientras cubrían las operaciones del Ejército iraquí contra el Estado Islámico en el distrito Ras Al-Jadah, en Mosul.

 

Poco después, el 7 de julio, dos periodistas de la televisión iraquí, el reportero Harb Hazza Al-Doulaimi y el cámara Soudad Al-Douri, fueron asesinados mientras cubrían los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los combatientes del Estado Islámico en Imam Gharbi, una localidad a 60 kilómetros de Mosul. Doulaimi y Douri se encontraron repentinamente rodeados por miembros del grupo yihadista y fueron asesinados antes de que las fuerzas gubernamentales iraquíes pudieran acudir en su ayuda.

 

Además, 11 periodistas iraquíes estaban secuestrados a finales de año por el Estado Islámico. Sin embargo, es difícil calcular el número exacto de informadores locales que han sido tomados como rehenes, ya que las familias y sus allegados a veces prefieren no dar a conocer su desaparición por miedo a afectar las negociaciones o a que se prolongue su cautiverio. Este silencio informativo puede prolongarse durante años.

 

El caso más conocido es el del fotoreportero iraquí Kamaran Najm, fundador de la primera agencia fotográfica en este país, Metrography, y colaborador de prestigiosos medios de comunicación internacionales, como Der Spiegel, Times of London, Vanity Fair, The Washington Post y NPR. Fue herido y secuestrado en junio de 2014 por el Estado Islámico cuando cubría los enfrentamientos entre peshmergas (combatientes kurdos) y los yihadistas en la región de Kirkuk. Sus raptores le permitieron llamar a un miembro de su familia para que confirmara que había sido tomado como rehén y para precisar que, si los medios de comunicación difundían lo sucedido, su vida corría peligro. Su familia y sus allegados guardaron silencio durante tres años. Como los secuestradores no volvieron a contactarlos, decidieron poner fin al silencio informativo.

 

Por otro lado, en la región del Kurdistán iraquí, golpeada por las fuertes tensiones económicas y sociales, los periodistas trabajan en un ambiente muy politizado, en el que los medios de comunicación son percibidos principalmente como instrumentos políticos. Así sucedió en septiembre, durante la celebración del referéndum en el Kurdistán iraquí, donde muchos medios fueron situados en el punto de mira de las autoridades.

 

El día de la consulta, por ejemplo, en la ciudad de Erbil, se impidió que cuatro periodistas de NRT TV entraran en tres colegios electorales. También fueron excluidos del Hotel Rotana, donde votaron varios políticos. Sin embargo, no era la primera vez que este medio sufría el acoso del gobernante Partido Democrático del Kurdistán (KDP). Además de ser suspendido durante ocho horas en vísperas del referéndum, fue objeto de varios ataques y restricciones en las semanas previas a la consulta. La oficina de NRT TV, en el distrito de Ainkawa de Erbil, fue atacada por las fuerzas de seguridad en agosto, justo cuando estaba a punto de abrir un nuevo estudio para emitir programas relacionados con el referéndum. Cinco días después, NRT TV fue suspendida durante una semana en todas las ciudades de la región por orden del Ministerio de Cultura.

 

A otros dos canales de televisión kurdos, Roj News y KNN, también se les impidió cubrir el discurso que el presidente Masud Barzani pronunció en la ciudad de Kirkuk el 12 de septiembre. Tampoco se permitió en varias ocasiones que ambos medios, además de Payam TV, cubrieran los mítines sobre el referéndum en el Kurdistán e incluso los convocados por los organizadores en Bagdad.

 

Además, mientras que el referéndum recibía una gran cobertura mediática internacional, los periodistas y activistas locales eran intimidados por pistoleros no identificados o por las fuerzas de seguridad. Este fue el caso de Ibrahim Abbas, periodista independiente que fue despedido de la oficina de prensa del presidente Barzani en 2016. Se había mostrado muy crítico con el gobierno. El 11 de julio, en Erbil, fue golpeado por hombres armados no identificados.

 

También Sherwan Sherwani, periodista crítico que apoyó activamente la campaña del "No al referéndum", informó en Facebook el 14 de agosto de que se había escondido porque había sido amenazado y porque las fuerzas de seguridad lo estaban buscando.

 

Por su parte, Mohamad Wali, cámara de Roj News (que apoya al PKK), fue detenido el 20 de septiembre mientras cubría una protesta contra la visita del presidente Barzani a Sulaymaniyah. Su equipo fue incautado y fue retenido durante ocho horas.

 

Los medios prokurdos también se han visto afectados por la tensión entre las autoridades kurdas y el Gobierno federal iraquí de Bagdad. El 23 de octubre, la Comisión Iraquí de Medios y Comunicación ordenó la suspensión de dos canales prokurdos, Rudaw TV y Kurdistan 24, alegando que no tenían licencias y habían estado emitiendo informes que incitaban a la violencia y al odio. Negando estas acusaciones en un comunicado, Rudaw TV aseguró no haber recibido notificación formal alguna de la suspensión ni haber recibido ninguna advertencia o queja previa.

 

Tras la celebración del referéndum, la tensión en la zona aumentó por la decisión del líder del KDP, Masud Barzani, de renunciar a la presidencia del gobierno regional. La tensión de las manifestaciones tras su renuncia, el 29 de octubre en el parlamento kurdo de Erbil repercutió en ataques y acoso a los reporteros.

 

Rebwar Kakaye, reportero del canal privado NRT TV, fue agredido con palos mientras hacía una entrevista por manifestantes que intentaban forzar su entrada al parlamento. Tuvo que ser trasladado al hospital. También los reporteros Salih Harki y Qarachux Anwer, de KNN TV y Roj News respectivamente, fueron agredidos esa misma tarde en las oficinas de dichos medios en Erbil y Dohuk.