INFORME ANUAL 2017 | ASIA

31.12.2017 00:00

 

Introducción:

Asia, el continente más mortífero para los informadores y sus colaboradores en 2017

 

La muerte del Premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo, las dificultades para informar de la comunidad rohingya, las condenas a muerte que el régimen de Corea del Norte impone a periodistas, la guerra sin cuartel que libra el régimen vietnamita contra sus blogueros, o los asesinatos de periodistas que año tras año se producen en países como la India, Filipinas o Afganistán, han marcado la realidad de la libertad de prensa en el continente asiático.

 

Liu Xiaobo murió de cáncer en un hospital al que las autoridades penitenciarias tardaron mucho tiempo en llevarle, y donde pasó sus últimos días sometido a estrictas medidas de vigilancia policial, muestra de la intransigencia del régimen chino ante la disidencia. China, junto con Vietnam, encabezan un año más el escalafón de países con más informadores encarcelados en el mundo.

 

El continente asiático ha sido el más mortífero para los informadores en 2017. Entre periodistas, periodistas ciudadanos y colaboradores de medios, este año han sido asesinados más de una veintena informadores. Los atentados talibanes y del Estado Islámico (ISIS) continúan sacudiendo Afganistán, mientras que la impunidad y virulencia de los crímenes (sobre todo asesinatos) en India y Filipinas hacen cada vez más imperiosa la necesidad de nuevas medidas de protección para la prensa. 

 

Reporteros Sin Fronteras lleva tiempo denunciando el deterioro de la libertad de prensa en Birmania, en especial la imposibilidad de informar sobre la comunidad rohingya, cuyo éxodo ha disparado este año todas las alarmas internacionales.

 

Pero no sólo la existencia de auténticos agujeros negros informativos, regiones donde la prensa apenas tiene acceso, caracterizan a este continente. A la realidad de zonas prácticamente vacías de periodistas, como varias regiones de Pakistán, India o Papúa Occidental (provincia indonesia en la isla de Nueva Guinea), se suma la presión legislativa destinada a amordazar cada vez más a los medios.

 

Tailandia destaca un año más por sus incesantes procesos judiciales que acusan de lesa majestad a periodistas y blogueros, mientras las autoridades de Malasia han vuelto a juzgar por sedición al caricaturista Zunar.

 

Australia se ha alineado este año con un destacado número de países que pretenden acabar con la confidencialidad de los usuarios de plataformas de mensajería en nombre de la lucha contra el crimen o el terrorismo. Las consecuencias de forzar al “desencriptado” de los mensajes a plataformas como Whatsapp o iMessage tendría consecuencias devastadoras para la protección de las fuentes periodísticas que RSF lleva años denunciando.

 

Finalmente sorprenden algunas excentricidades de países como Corea del Norte, que condena a muerte en ausencia a periodistas extranjeros, o iniciativas como la tailandesa de prohibir a sus ciudadanos tener cualquier tipo de contacto digital con un periodista escocés al que acusa de desprecio a la corona.
 

 

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