Honduras

31.12.2017 00:00

 

Puesto 140

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 112.492 km2

Población: 9.112.867 habitantes

Jefe de Estado y Presidente del Gobierno: Juan Orlando Hernández Alvarado

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 2.361

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 88,4%

Porcentaje de usuarios de Internet: 30%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 1 Periodista asesinado
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

La prensa hondureña ha sufrido una lenta caída desde hace casi una década, en particular desde el golpe de Estado de 2009. El país es presa de la violencia del crimen organizado y de la corrupción. Este año dos periodistas han sido asesinados. Asimismo, posee uno de los índices de impunidad más elevados del continente. Los periodistas que trabajan para los medios de comunicación de oposición o comunitarios a menudo son agredidos o amenazados de muerte, por lo que a veces se ven obligados a exiliarse. Por otra parte, suelen emprenderse procesos judiciales abusivos contra periodistas por difamación; a menudo los reporteros son condenados a penas de cárcel, incluso pueden prohibirles ejercer su profesión.

 

Tras el asesinato en la calle y a plena luz del día de Igor Padilla, periodista del canal informativo HCH, RSF expresó su gran preocupación por el elevado grado de violencia que golpea a la prensa hondureña e hizo un llamamiento a las autoridades para que esclarezcan esta atrocidad.



El 17 de enero, cuando Igor Padilla supervisaba la grabación de un anuncio publicitario en una tienda para niños en San Pedro Sula, recibió una llamada telefónica que, según testigos, lo hizo salir del comercio. Ya en la calle se le acercó una furgoneta y cuatro hombres encapuchados y vestidos de policías le dispararon. El periodista murió en el hospital.

 

Igor Padilla trabajaba en la sección de sucesos del canal de televisión nacional Hable Como Habla (HCH) y también producía para el mismo canal un programa de comedia llamado "Los Verduleros". Nunca había recibido amenazas ni solicitado medidas de protección particulares.

 

“Con este ataque a Padilla, es la prensa hondureña la que es agredida. Honduras sigue siendo uno de los países más peligrosos del continente para los periodistas; el gobierno hondureño debe establecer de forma urgente un mecanismo de protección eficaz para detener esta espiral mortífera”, señaló Emmanuel Colombié, responsable de la Oficina de América Latina de Reporteros Sin Fronteras.

 

El último caso registrado fue el de Carlos William Flores, periodista del Canal 22, asesinado el 13 de septiembre, el cual suscitó la indignación de la comunidad internacional. Muchos otros profesionales de los medios de comunicación han sido asesinados en estos últimos años en Honduras, pero como se carece de información fiable y de investigaciones serias, es difícil conocer si el crimen estuvo relacionado con su profesión.

 

El 12 de enero Eduardo Maldonado, periodista y propietario de HCH, recibió amenazas por Facebook. En el mensaje le pedían que despidiera a la periodista Elsa Oseguera, a quien acusaban de pertenecer a la pandilla de los Mara Salvatrucha (MS), o de lo contrario matarían a Ernesto Rojas y Suly Cálix, corresponsales del canal en San Pedro Sula.

 

Con ocasión de las elecciones presidenciales en Honduras, que se realizaron el 26 de noviembre, RSF expresó su gran preocupación por el dramático estado de la libertad de prensa en el país.

 

A ocho años del golpe de Estado, registrado el 28 de junio de 2009, la situación de la libertad de información sigue deteriorándose en Honduras. Los asesinatos de periodistas, los procesos judiciales y los actos de violencia en su contra, han instaurado de manera duradera un clima de miedo y autocensura, que se vio reforzado durante el mandato del presidente Juan Orlando Hernández, en el poder desde enero de 2014. El balance de su gobierno en materia de libertad de prensa es catastrófico. En 2015 Hernández logró que la Corte Suprema de Justicia suprimiera de la Constitución los artículos que prohibían al presidente reelegirse por un segundo mandato. Fue reelegido tras un controvertido recuento de los votos.

 

Honduras es uno de los países más peligrosos de América Latina para la prensa. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) registró que entre enero de 2001 y agosto de 2017 fueron asesinados en Honduras 70 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación; 91% de estos casos permanecen en la impunidad.

 

En mayo de 2015 fue creado el Sistema Nacional de Protección para personas Defensoras de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia. Desafortunadamente, su aparición no ha mejorado la situación. Debido a la falta de recursos financieros y humanos, lentitud en su respuesta y falta de voluntad política del Estado para investigar la procedencia de las amenazas, este sistema no ha respondido a las expectativas que había suscitado. Además, en un país roído por la corrupción y la impunidad, el mecanismo no inspira mucha confianza entre los periodistas.

 

En marzo de 2017 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) alertó sobre la ineficacia de este dispositivo e hizo algunas recomendaciones para mejorar este mecanismo, que RSF compartió.

 

El gobierno de Juan Orlando Hernández ha intentado por todos los medios controlar la información y amordazar las voces críticas en todo el país. Los medios de comunicación comunitarios y la prensa de oposición han sido los más afectados: tienen un acceso limitado a la información pública, enfrentan dificultades para obtener acreditaciones, sufren un encarnizamiento judicial disuasivo, padecen amenazas, etcétera.

 

Una muestra del encarnizamiento judicial de las autoridades contra las voces críticas es el caso del periodista Ariel Armando D’Vicente, director y conductor de un programa del canal independiente Libertad TV, quien en 2016 fue condenado por difamación a tres años de prisión, así como el largo proceso contra el conductor de un programa de Globo TV, Julio Ernesto Alvarado –defendido numerosas veces por RSF–. Este periodista fue juzgado por difamación en 2013, en 2015 se le prohibió ejercer cualquier actividad relacionada con la difusión de información.

 

Muchos otros periodistas hondureños, con los que RSF estuvo en contacto durante una misión realizada en octubre de 2017, actualmente se encuentran en el punto de mira del crimen organizado y de funcionarios corruptos. Es, por ejemplo, el caso de Jonny Lagos, director del diario El Libertador, quien el 24 de agosto escapó a un intento de asesinato, lo atacaron a tiros en Tegucigalpa; de Milthon Robles, exiliado en España en diciembre de 2016; y Jairo López, periodista y conductor de un noticiero del Canal 21, víctima una campaña de desprestigio y acusado de difamación en un juicio en el que se han registrado graves irregularidades. En diciembre las autoridades le retiraron la protección que recibía desde febrero.