Eritrea

31.12.2018 00:00

 

Puesto 179

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 121.144 km2

Población: 4.474.690 habitantes

Jefe de Estado y Presidente del Gobierno: Isaias Afewerki

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 583

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 73,8%

Porcentaje de usuarios de Internet: 1,2%

 

 

 

El régimen de uno de los peores depredadores de la libertad de prensa, Issaias Afeworki, no ha cumplido ni una sola de las recomendaciones de RSF, ni tampoco las del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, entre las que estaban dar pruebas de vida de los periodistas que mantiene encarcelados desde 2001, permitir de inmediato visitar a los detenidos, en particular a la Cruz Roja, permitir trabajar a los medios independientes y autorizar también la entrada de medios extranjeros. Por todo ello, y a pesar de que en los últimos dos años dejó de estar en el último lugar de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa (pasando al penúltimo), Eritrea sigue siendo un agujero negro para el periodismo y la mayor cárcel de periodistas del África subsahariana.

 

Once reporteros continúan desde hace años detenidos sin que se hayan dado pruebas de su estado, no existe ni un solo medio independiente en el país y sólo desde Radio Erena, con base en París, se difunde información creíble desde el exilio sobre Eritrea.

 

En abril, el Gobierno eritreo presentó su primer informe ante la Comisión Africana de Derechos Humanos afirmando que sus “principios fundamentales garantizan el derecho de los ciudadanos a expresar su opinión sin interferencias”. Dicho documento es una clara negación de la realidad, por lo que RSF presentó su propio informe, elaborado por la sección sueca, donde se recoge que Eritrea es una de las mayores cárceles de África para informadores, y que 17 años después de que las autoridades acabaran con todos los medios independientes del país sigue sin saberse si los periodistas encarcelados siguen vivos, en particular el periodista sueco-eritreo Dawit Isaak, galardonado con el premio Guillermo Cano de la UNESCO en 2017, que lleva 17 años preso sin haber sido presentado nunca ante un tribunal, sin juicio y sin cargos.