Camerún

31.12.2018 00:00

 

Puesto 129

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 475.442 km2

Población:24.053.727 habitantes

Jefe de Estado: Paul Biya

Presidente del Gobierno: Philémon Yang

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 1.447

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 75%

Porcentaje de usuarios de Internet: 25%

 

 

Las frecuentes detenciones de periodistas, cada vez que indagan o publican informaciones que no convienen al gobierno o que tratan de temas sensibles, como el terrorismo o el separatismo en las zonas de habla inglesa, hacen de Camerún un país peligroso para los reporteros. El acoso y la presión sobre los medios fueron especialmente insidiosos durante las elecciones presidenciales de octubre.

La detención más escandalosa que afecta a la prensa camerunesa es, desde hace dos años y medio, la de Amadou Vamoulke, un informador de gran prestigio en el país, que dirigió la radiotelevisión pública durante once años, entre 2005 y 2016, hasta su detención. Desde entonces permanece en prisión preventiva sin que la fiscalía haya podido justificar su procesamiento, ni probar sus acusaciones. Oficialmente está acusado de malversar casi seis millones de euros, aunque ninguna auditoría lo sostiene, ya que en realidad se trata de apuntes contables con traspasó del déficit de unas partidas a otras. Ningún testigo ha apoyado la acusación y, al contrario, todos insisten en que su gestión fue ejemplar en honradez y de alto nivel profesional. Un comité internacional creado para su rehabilitación por la Unión de la Prensa Francófona considera que la acusación y la detención son en realidad un castigo por tratar de hacer valer principios éticos en su gestión, tanto económica como informativa.

En 2018, ha habido más detenciones arbitrarias:

En marzo, el periodista Caristan Isseri, del diario Le Jour, pretendía entrevistar al ministro de Transportes, que acababa de ser destituido, pero los guardaespaldas del ministro le desnudaron, le maltrataron y le encerraron en una jaula para perros durante varias horas.

En octubre, durante las elecciones presidenciales en las que el presidente, Paul Biya, se hizo con la victoria e inició su séptimo mandato, varios periodistas de los medios más importantes fueron detenidos durante horas, cuando cubrían una marcha pacífica organizada por un opositor. El acceso a los sitios de Internet donde se informaba de candidatos de la oposición resultó imposible, y muchos periodistas no pudieron acceder a numerosos colegios electorales, ni a la proclamación de resultados en muchos lugares si sus medios eran sospechosos de favorecer a la oposición.

En noviembre, fue detenida y acusada ante un tribunal militar de delitos contra la seguridad del Estado la presentadora de un programa de Equinoxe TV, Mimi Mefo, por haber cubierto la información del asesinato de un misionero estadounidense y recoger que entre los sospechosos estaba el Ejército. Finalmente, el presidente Paul Biya ordenó que fuera puesta en libertad.