Birmania

31.12.2017 00:00

 

Puesto 131

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 676.563 km2

Población: 52.885.220 habitantes

Jefe de Estado: Htin Kyaw

Presidente del Gobierno: Aung San Suu Kyi

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 1.195

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 93%

Porcentaje de usuarios de Internet: 45,30%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 1 Periodista asesinado
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 5 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 2 Colaboradores encarcelados

 

 

 

La situación de la libertad de prensa en Birmania se deteriora y aleja de las esperanzas depositadas en el gobierno -de facto- de la consejera de Estado, y Premio Nobel de la Paz, Daw Aung San Suu Kyi. Sus quejas en septiembre contra una “montaña de desinformación” sobre la crisis de la comunidad rohinya, y su negativa a calificarla de “limpieza étnica”, se topan con la realidad de los periodistas que RSF lleva tiempo denunciando: los constantes obstáculos de las autoridades birmanas y la prohibición de acceder a la región en conflicto. Además, el asesinato en abril de Wai Yan Heinn, editor del semanario The Iron Rose, hallado muerto a cuchilladas en la ciudad de Rangoon, despertó las sospechas de que su muerte esté relacionada con el ejercicio de su profesión. Wai Yan Heinn era muy crítico con el Ejército y los políticos locales.

 

Pero el nivel de censura en Birmania ha aumentado fundamentalmente de la mano de estrictas legislaciones, como la Ley de Telecomunicaciones, con la que se ha juzgado ya a un total de 66 informadores desde que entró en vigor, en 2013.

 

Por ejemplo, en abril, el investigador Yan Naung Thein fue condenado a seis meses de cárcel por criticar en la red social Facebook a los dirigentes de las fuerzas armadas birmanas. Naung Thein reprochó la respuesta del Ejército a los ataques a tres puestos fronterizos en la región de Arakan, en octubre de 2016, que se saldaron con la muerte 90 personas.

 

En junio, el Ejército denunció a un editor y un columnista de The Voice Daily sirviéndose también de dicha legislación para acusarles de haber publicado un comentario satírico sobre la película de propaganda militar Union Oath.

 

A finales de ese mismo mes tres periodistas -Aye Naing y Pyae Phone Naing, de la Democratic Voice of Burma, y Thein Zaw, de The Irrawaddy- fueron detenidos en la localidad de Hsipaw por cubrir una ceremonia de un grupo armado ilegalizado, el Ejército Nacional de Liberación Ta’ang (TNLA, en sus siglas en inglés), que quemaba droga para celebrar el día mundial contra el abuso de la droga y el tráfico ilegal.

 

En junio el editor de la web de noticias Myanmar Now, Swe Win, fue denunciado por difamación por el monje budista Ashin Wirathu, líder del grupo nacionalista budista Ma Ba Tha (Asociación para la Protección de la Raza y la Religión), a quien acusó en un texto difundido en Facebook de utilizar un lenguaje de odio contra la comunidad rohingya. La denuncia se producía de nuevo amparada en la Ley de Telecomunicaciones.

 

La ley de secretos de Estado, que estipula elevadas penas de cárcel, también supone una amenaza para la prensa. En diciembre las autoridades detuvieron a los periodistas de la agencia Reuters, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, acusándoles de “enviar importantes documentos sobre las fuerzas de seguridad del estado de Rakhine a agencias extranjeras”. Se enfrentaban a una posible condena de 14 años de cárcel. Cabe recordar que interés internacional hacia el estado de Rakhine ha aumentado por ser el foco de la migración de la minoría rohingya.

 

Finalmente, el último trimestre del año puso de manifiesto el riesgo del uso de las nuevas tecnologías al servicio del periodismo. El productor malayo Mok Choy Lin, y el cámara de singapur Lau Hon Meng, fueron acusados de violar la legislación vigente sobre el espacio aéreo por utilizar un dron para grabar el exterior del Parlamento.