Argelia

31.12.2018 00:00

 

Puesto 136

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2018 de la Libertad de Prensa

Superficie: 2.381.741 km2

Población:41.318.142 habitantes

Jefe de Estado: Abdelaziz Bouteflika

Presidente del Gobierno: Ahmed Ouyahia

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 4.123

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 79,6%

Porcentaje de usuarios de Internet: 42,9%

 

 

Los casi 20 años de Abdellaziz Bouteflika en la presidencia del país marcan el control de unos medios argelinos que, en el Magreb, siempre se caracterizaron por la crítica, la calidad de sus investigaciones y la capacidad de poner en cuestión los aspectos tanto económico y sociales como políticos a los que se enfrentan los ciudadanos.

 

Las elecciones presidenciales de 2014 marcaron un fuerte acoso a la libertad de expresión, y en las de 2019 es previsible que mantengan el control de los cada vez más escasos y acotados, en lo económico y lo judicial, medios críticos con el régimen de los generales.

 

A la vez que se normaliza el férreo control, el régimen proporciona algunos gestos para mantener una mínima imagen de libertad de expresión de cara exterior. El 9 de noviembre los periodistas Abdou Semmar, redactor jefe de Algérie Part, y Merouane Boudiaf, colaborador del mismo medio, fueron puestos en libertad condicional con cargos por difamación, tras una audiencia de diez horas en un tribunal de Argel. Llevaban detenidos desde el 25 de octubre de 2017. En cambio, Adlène Mellah, director de los espacios Algérie Direct y Dzair Press, detenido al mismo tiempo que Semmar y Boudiab, sigue en prisión.

 

Pocos días después de que Bouteflika comenzara la campaña electoral con un mensaje dirigido a la nación por la fiesta nacional del 1 de noviembre, Said Chitour, colaborador de medios internacionales como la BBC o The Washington Post, fue puesto en libertad, tras 16 meses encarcelado. Los Servicios de Inteligencia le detuvieron en el aeropuerto internacional de Argel acusándole de haber violado el artículo 65 del código penal (que puede conllevar la cadena perpetua) por tener contactos con servicios de inteligencia extranjeros. Ha cumplido la pena completa de cárcel que le impuso un tribunal de Argel, pero todavía tiene prohibido ejercer su profesión durante un año.

 

Los periodistas argelinos son acosados también por sus propios compañeros de profesión. Es lo que les ocurrió a Semmar, Boudiaf y Mellah, con el acoso mediático de su caso en el canal de televisión Ennahar, propiedad de Anis Rahmani, que es uno de los denunciantes. Este medio difundió elementos de la investigación preliminar, que supuestamente eran confidenciales hasta no ser presentados ante la oficina del fiscal. Ennahar TV ha violado el artículo 56 de la Constitución y los convenios internacionales ratificados por Argelia en materia de libertad de prensa, gozando de una completa impunidad por parte de las autoridades.

 

A pesar de las campañas en el exterior para visibilizar la situación del bloguero Touati Merzoug, a finales de mayo fue condenado a diez años de cárcel y una multa de 360 euros por un tribunal de Béjaia. Tras un año de prisión provisional, fue acusado de tener “relaciones cómplices con una potencia extranjera” por una entrevista que hizo por Skype y que publicó en una red social el 9 de enero de 2017. El diplomático israelí al que entrevistó afirmó que existe una oficina israelí en Argel desde la década de los noventa. En julio, Merzoug emprendió una huelga de hambre para protestar contra la desproporcionada sentencia que le han impuesto. La condena fue recurrida en junio y se le rebajó a 7 años.