Argelia

31.12.2017 00:00

 

Puesto 134

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2017 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 2.381.741 km2

Población:40.606.050 habitantes

Jefe de Estado: Abdelaziz Bouteflika

Presidente del Gobierno: Ahmed Ouyahia [desde el 16 de agosto de 2017, en sustitución de Abdelmadjid Tebboune]

PIB per cápita (US$ a precios actuales): 3.916

Tasa de alfabetización en adultos (mayores de 15 años): 80,2%

Porcentaje de usuarios de Internet: 43%

 

 

 

 

BARÓMETRO 2017

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 1 Internauta y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 1 Colaborador encarcelado

 

 

 

Los periodistas argelinos siguen padeciendo la aplicación arbitraria del código penal, que se utiliza constantemente para toda información que critique al poder. Sin embargo, las prácticas represivas de la justicia son contrarias a la Constitución de Argelia, aprobada en febrero de 2016, que reconoce la libertad de información, así como a los compromisos internacionales a los que el país se ha adherido.

 

A los temas considerados tabú para la prensa, como la salud del jefe del Estado, las propiedades de los dirigentes argelinos o la corrupción, se une el acoso sistemático -y hasta el cierre- de los medios de propiedad privada cuando no siguen la línea oficial del gobierno. Además, alrededor de 50 canales emiten desde el exterior porque no tienen licencia.

 

En enero, un tribunal de apelación sentenció a Hassan Bouras a seis meses de prisión en suspenso. El periodista, que llevaba encarcelado desde finales de noviembre de 2016, había sido condenado a un año de cárcel en el primer juicio. Se le acusaba de los delitos de "desacato, difamación y ofensa" por entrevistar a tres personas que denunciaron corrupción en la localidad de El Bayadh, al suroeste de Argelia, de donde él es originario.

 

Ese mismo mes fue detenido el bloguero Merzoug Touati por haber publicado en su blog una entrevista realizada a través de Skype con un presunto diplomático israelí. A finales de año continuaba encarcelado y pendiente de juicio, acusado de tener relaciones con un poder extranjero, un delito que puede implicar una pena de hasta 20 años de cárcel. En septiembre Touati emprendió una huelga de hambre para protestar por la decisión del juez de rechazar su libertad condicional y negarse a entrevistar a testigos que podrían haber aportado información al caso.

 

Su situación recuerda a la de Saïd Chitour, fixer y colaborador de medios internacionales, entre ellos la BBC y The Washington Post. El periodista fue detenido por agentes de inteligencia en el aeropuerto internacional de Argel el 5 de junio, y encarcelado en la prisión de El Harrach, en la capital argelina. Fue acusado de entregar documentos confidenciales a diplomáticos extranjeros, unos cargos que podrían suponer la cadena perpetua por espionaje. Su estado de salud es delicado, ya que es diabético y ha adelgazado más de 20 kilos desde su detención.

 

Por último, con el objetivo de amordazar a los periodistas de cara a las elecciones regionales y municipales, celebradas en noviembre, el ministro de Comunicaciones envió una carta a los medios de comunicación para recordarles la prohibición de "dar voz a los que piden un boicot", "hacer encuestas callejeras durante la campaña electoral" o "emitir debates y declaraciones de políticas susceptibles de afectar a la seguridad pública y al Estado y/o que puedan dar lugar a desviaciones contrarias a la ética periodística y política”.

 

Además, la misiva señalaba que, en la emisión de los programas, “los responsables de la difusión audiovisual se asegurarán de proscribir toda ofensa y todo lenguaje ofensivo, insultante o difamatorio contra la persona del presidente de la República y/o la institución representada por el presidente de la República”.