Yemen

31.12.2016 00:00

 

Puesto 170

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2016 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 527.968 km2

Población: 26.832.215 habitantes

Jefe del Estado: Abd Rabu Mansur Hadi 

Presidente del Gobierno: Ahmed Obaid bin Dagher [desde abril de 2016, en sustitución de Jaled Bahah]

 

 

 

BARÓMETRO 2016

  • 5 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Cubrir el conflicto de Yemen u obtener información fiable en el país se ha convertido en algo extremadamente difícil y peligroso. Las fuerzas de ocupación de cada ciudad suelen determinar qué medios de comunicación pueden operar en su zona. Así, mientras los periodistas que trabajan en Saná apoyan a los rebeldes hutíes y al ex presidente Ali Abdallah Saleh, los medios presentes en la ciudad meridional de Adén, o son independientes o tienden a apoyar al gobierno del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi. Por ello, muchos informadores han decido huir del país o de sus ciudades de origen, o han optado por dejar de trabajar como periodistas.

 

En este contexto de inseguridad, debido a la guerra civil entre ambos bandos, los periodistas padecen agresiones, secuestros y amenazas de forma cotidiana, e incluso son víctimas de los bombardeos de la coalición árabe dirigida por Arabia Saudí, que apoya al presidente Hadi. Durante 2016, al menos cinco periodistas fueron asesinados o murieron desempeñando su trabajo, y al menos 15 profesionales de la información permanecían secuestrados por los hutíes a finales de año, convirtiendo a Yemen en el segundo país más afectado por este fenómeno después de Siria y a los hutíes en depredadores de la libertad de información de RSF.

 

El año comenzó con la muerte del  periodista freelance yemení Almigdad Mojalli, el 17 de enero, al ser alcanzado, cerca de Saná, por un misil de la coalición liderada por Arabia Saudí. Estaba en la zona para entrevistar, para Voice of América, a los supervivientes de los últimos bombardeos en Jaref, que habían matado a 15 personas. Además de trabajar para el citado medio, Mojalli colaboraba para el periódico con sede en el Reino Unido Telegraph y la agencia de noticias IRIN. Especializado en el reportaje y cobertura de temas humanitarios, el periodista había cubierto las atrocidades de los rebeldes hutíes previas al inicio de la guerra.

 

También a consecuencia de un bombardeo de la coalición, falleció, ese mismo mes, Hashem Al-Hamran, corresponsal de Al Masira TV, una cadena afín a los hutíes. El joven periodista, de 17 años, estaba preparando un reportaje sobre los daños causados por los bombardeos de Arabia Saudí en la ciudad de Dhahiane, en la provincia de Saada, cuando fue alcanzado por una bomba.

 

Pero no solo son los bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí suponen un riesgo de muerte para los periodistas. El 17 de febrero, Ahmed Al-Shaibani, periodista de la cadena estatal Yemen TV, fue asesinado deliberadamente por un francotirador mientras cubría los enfrentamientos entre los rebeldes hutíes y las fuerzas progubernamentales en Taiz, a donde se habían desplazado para grabar los daños en una fábrica producidos por los misiles de los rebeldes hutíes. En esta misma ciudad, un mes después, fue asesinado el cámara freelance Mohammed Al Yemení, que también se había desplazado a la zona para cubrir los enfrentamientos entre ambas partes.

 

A finales de mayo, Abdallah  Azizan, corresponsal del diario digital Ma’reb, falleció mientras cubría los enfrentamientos entre los rebeldes hutíes y las fuerzas progubernamentales en Bayhan, en la provincia de Shabwah. Según los medios locales, Azizan fue asesinado por un francotirador que disparó desde la zona controlada por los hutíes.

 

Otro francotirador acabó con la vida del joven reportero yemení Abdelkarim Al-Jarbani, el 21 de julio. El periodista no profesional fue asesinado mientras iba “empotrado” con una brigada del ejército yemení para cubrir los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes hutíes en la ciudad de Harad, en la frontera noroccidental de la provincia de Haijjah. Trabajaba para dos diarios digitales, Ma'reb Prensa y Yemen Al-Aan, y solo tenía 25 años.

 

En este sentido, cada vez es más habitual que periodistas no profesionales muy jóvenes, sin apenas cualificación, trabajen para medios de comunicación y cubran la guerra sin chalecos antibalas y sin formación en cobertura de guerra, lo que los hace más vulnerables y los expone aún más a la violencia del conflicto. El joven reportero del digital Yemen Monitor Hisham Al-Shabili, por ejemplo, resultó herido por metralla en diversas partes del cuerpo dos veces, en julio, mientras cubría los enfrentamientos en Harad.

 

Por otro lado, desde que los hutíes tomaron el control de Saná, en septiembre de 2014, y de la mayor parte del país, los ataques a la prensa se han vuelto innumerables. Los hutíes no toleran las críticas y consideran a los informadores como una amenaza mayor a la que representa la coalición liderada por Arabia Saudí. A finales de año, el grupo mantenía como rehenes a al menos 15 periodistas y colaboradores de medios, todos locales. No en vano, este grupo rebelde chiíta figura en el listado de depredadores de la prensa de RSF.

 

Entre los secuestrados, estaba Youssef Ajlane, periodista que trabajaba para el diario digital Al-Masdar Online y que decidió abandonar su oficio, por el alto riesgo, después de que las fuerzas hutíes tomaran por asalto la redacción de su medio, en marzo de 2015. La milicia chiíta lo secuestró frente a su domicilio, el pasado 13 de octubre, y lo trasladó a una prisión bajo su control en la que se le impidió tener ningún contacto con su familia y sus allegados.

 

Otros diez periodistas secuestrados en Saná por los rebeldes hutíes y miembros de Al Qaeda en la Península Arábiga iniciaron una huelga de hambre, en mayo, para protestar por las condiciones en las que estaban privados de libertad. En un comunicado conjunto, sus familias detallaron los malos tratos constantes a los que estaban siendo sometidos, incluidos torturas y negación de tratamiento médico, así como la prohibición de ir a visitarlos a la cárcel de Habra, y recordaron que algunos de ellos llevaban secuestrados más de un año.

 

Por otra parte, las sedes de los medios de comunicación también son objeto de ataques o redadas de los hutíes con bastante frecuencia, como el que sufrió la sede de la Fundación Al-Shumo y su periódico Akhbar Al-Youm, atacados, en la ciudad de Aden, el 8 de mayo. No era la primera vez que ocurría, los rebeldes hutíes ya lo habían destrozado las oficinas en febrero de 2015.