Sudán

31.12.2015 00:00

 

Puesto 174

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 1.882.000 km2

Población: 39.350.000 habitantes

Jefe del Estado y de Gobierno: Field Marshall Omer Hassan Ahmed Al Bashir

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 1 Periodista encarcelado
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

La situación de la libertad de información en Sudán es extremadamente opresiva. En 2015 incluso aumentó la censura por la exigencia de la Agencia de Inteligencia de verificar previamente el contenido de las publicaciones de los medios de comunicación, lo que provoca continuas confiscaciones de periódicos y cierres arbitrarios. Además, se producen decenas de casos de periodistas acosados, detenidos e interrogados durante horas o días antes de ser puestos en libertad sin ninguna explicación. Todo ello al amparo legal de la Ley Nacional de Seguridad que otorga al Gobierno total impunidad para estos abusos.
 
En enero, la redactora jefe del periódico Al-Midan, Madeeha Abdella, fue acusada por los servicios de Inteligencia de crímenes contra el estado, delito castigado con la pena de muerte, por la entrevista que le hizo a un comandante separatista de Kurdufan del Norte. También acusaron de difamación el editor del periódico y un reportero. El periódico Al-Midan ha sufrido varias órdenes de cierre, seis en los últimos meses, y en esta ocasión se suspendió su publicación en papel.
 
En febrero, en el plazo de tres días, fueron confiscados 19 periódicos por los Servicios de Inteligencia, entre ellos la mayoría de los periódicos de la capital. No se especificaron los motivos de estas confiscaciones, que se produjeron dos meses antes de las elecciones generales, por lo que todos los medios sospecharon que el Gobierno evitaba así que se produjera cualquier tipo de debate político. El procedimiento empleado siempre es el mismo: esperar a que los periódicos estén impresos para confiscar todas las copias e impedir su venta, lo que supone, además de una eficaz censura, la asfixia económica de los medios.
 
En julio, el periodista sudanés Walid Eldoud Elmakki Elhussein, residente en Arabia Saudí desde 2000, fue detenido sin cargos a petición de las autoridades de Sudan, que solicitaron su extradición. La noticia se conoció en septiembre a través de su familia que denunció que lo que persiguen las autoridades sudanesas es silenciar la web que edita Eldoud, en la que recoge información sobre Sudán. 
 
En septiembre, fue detenida en Jartún la reportera de Al Jarreda, Eiman Mustafa, que durante cuatro días sufrió largos interrogatorios en las dependencias de los servicios de Inteligencia, por un artículo publicado unos días antes relacionado con el conflicto que mantienen algunos políticos sobre la legislación agrícola y por sus conexiones con movimientos juveniles de protesta. También fue detenida unos días más tarde la reportera de Al Sudani, Hiba Abedazeem, e interrogada por un artículo sobre la contaminación en Jartún. 
 
En diciembre, la Agencia de Inteligencia, cerró el periódico Al-Tayar, en el que un editorial había pedido la dimisión del ministro de finanzas que había anunciado la restricción de los subsidios al combustible, la electricidad y el trigo. Desde principios de año este periódico ha sido confiscado en ocho ocasiones y sufrió un cierre de dos años entre 2012 y 2014.