Rusia

31.12.2016 00:00

 

Puesto 148

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2016 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 17.075.400 km2

Población: 144.096.812 habitantes

Jefe del Estado: Vladimir Putin

Presidente del Gobierno: Dmitri Medvedev

 

 

 

 

BARÓMETRO 2016

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 3 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Un año más, Rusia continúa su camino legislador dirigido a censurar la libertad de información. A la reforma que refuerza el control gubernamental de las comunicaciones y llega a hacer responsables legales a los portales de noticias en Internet, de los contenidos que se difunden en ellos, se suma un acoso constante al periodismo independiente del país.

 

En junio, el Consejo de la Federación Rusa (cámara alta del parlamento) aprobó las enmiendas a la Ley de la Información y de las Tecnologías de la Información, para hacer responsables de la información que publiquen a los portales de noticias en lengua rusa con más de un millón de visitas al día. El nuevo texto legal obligaba además a los portales de información, no sólo a ser de propietarios de nacionalidad rusa, sino a cumplir la solicitud de retirada de contenidos de las autoridades, en un plazo de 24 horas, si éstas consideraban que la veracidad de una información era de “relevancia pública”.

También los operadores de telecomunicaciones, plataformas de blogs y medios sociales tendrán que almacenar todas las comunicaciones y conversaciones durante seis meses y ponerlos a disposición de las autoridades, incluido el Servicio de Seguridad Federal y la policía (FSB), si se les pide.

 

Previamente, en mayo el periodismo independiente sufrió un duro golpe con el despido y la dimisión de tres directivos editoriales del grupo RBC: Maxim Solyus, despedido como director del diario RBC; y Elizaveta Osetinskaya, directora editorial del grupo, y Roman Badanin, director de la agencia de noticias RBC, que presentaron su dimisión. El medio, conocido por su cobertura de la malversación de fondos públicos, manipulación de concursos de contratación pública, dudoso enriquecimiento de altos cargo, etcétera, sufría, desde la publicación de los “Papeles de Panamá”, un incremento del acoso de las autoridades. Tras revelar la supuesta fortuna del yerno del Presidente Putin, había sido blanco de registros en las oficinas del propietario y el inicio de una investigación criminal contra el consejero delegado.

 

Meses después, en julio, el periodista del mismo grupo RBC, Alexander Sokolov, especialista en corrupción a gran escala, cumplía un año en prisión provisional acusado de “extremismo”.  Sokolov había denunciado la malversación de fondos públicos en la construcción del Cosmódromo Vostochny y había ayudado en la creación una página web, IGPR "ZOV" ("Por un gobierno responsable"), que pedía una consulta popular para reformar la Constitución rusa de manera que los políticos pudieran rendir cuentas por vía penal. La fiscalía acusó entonces al periodista de "crear una comunidad extremista", delito castigado con penas de hasta ocho años de prisión en Rusia.

 

Ese mismo mes, las autoridades rusas incluyeron a dos periodistas de Crimea, Nikolai Semena y Anna Andriyevska, en una lista negra de 6.000 “terroristas y extremistas” del Servicio de Vigilancia Financiera Federal (Rosfinmonitoring), encargado del combate al lavado de dinero y la financiación del terrorismo.

 

También en Chechenia, el Presidente Ramzan Kadyrov, continuó su acoso al periodismo independiente con el beneplácito de Moscú. En septiembre, el periodista checheno Zhalaudi Geriyev, colaborador de la web de noticias independiente Kavkazsky Uzel, fue condenado a tres años de cárcel, acusado de posesión ilegal de drogas pese a las contradicciones e irregularidades denunciados en el proceso judicial. Una decisión corroborada por el Tribunal Supremo checheno, en diciembre, que volvió a ignorar el testimonio de tres testigos que aseguraron ver cómo secuestraban al periodista el día de los hechos.

 

La tensión política con Ucrania llevó también a las autoridades rusas a detener y acusar de espionaje al periodista ucraniano Roman Sushchenko. Trabajador de la agencia Ukrinform y corresponsal en París, desde 2010, el periodista había viajado a Moscú para visitar a su familia cuando desapareció, el 30 de septiembre. Fue hallado días más tarde por la asociación ONK Moscow, en una celda de aislamiento durante una visita rutinaria a la cárcel de Lefortovo. Las autoridades rusas le acusaban de trabajar para el ministerio de Defensa ucraniano y amenazaban con aplicarle el artículo 276 del código penal ruso que castiga con penas de 10 a 20 años de cárcel el espionaje.

 

En diciembre, el editor de la web de noticias Novy Fokus, Mikhail Afanasyev denunciaba estar recibiendo amenazas de muerte, en Siberia, por parte de un clan criminal sobre el que había informado en la región de Krasnoyarsk.