Pakistán

31.12.2015 00:00

 

Puesto 159

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 796.100 km2

Población: 185.000.000 habitantes

Jefe del Estado: Mamnoon Hussain

Presidente del Gobierno: Nawaf Sharif

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 2 Periodistas asesinados
  • 1 Internauta y periodista ciudadano asesinados
  • 1 Colaborador asesinado
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

La violencia que sufren los informadores en Pakistán lleva cada año a muchos de ellos al exilio. Otros, por desgracia, mueren asesinados, en crímenes la mayoría de las veces sin resolver y sin juzgar. Cinco informadores asesinados en 2015 son una palpable muestra de ello. Por si fuera poco, durante el año ha sido aprobada una controvertida ley sobre delitos informáticos, que permite al Gobierno censurar cualquier contenido sin orden judicial, criminalizar las actividades de los internautas, y acceder a sus datos sin control ni supervisión de la justicia.
 
El profesor de periodismo Syed Wahidur Rahman, fue asesinado, en abril, en las inmediaciones de la Universidad de Karachi, cuatro días antes del asesinato del activista de la libertad de prensa y los derechos humanos Sabeen Mahmud, que había organizado una mesa de debate sobre la violencia en la región de Baluchistán. 
Sus crímenes seguían sin resolver meses después cuando, en junio, fue asesinado el periodista de Balochistán, Zafarullah Jatak. Y en septiembre, el periodista Aftab Alam, antiguo trabajador para Geo TV, retirado por motivos de salud, fue asesinado, en Karachi, por dos individuos que le dispararon desde una motocicleta. La misma técnica empleada horas antes para matar a Arshad Ali Jaffari, ingeniero de Geo TV, en una oleada de violencia contra los profesionales de dicha cadena, amenazados desde hace tiempo por el Gobierno, las agencias de Inteligencia y los talibanes. En noviembre los talibanes reclamaron la autoría del asesinato del periodista Muhammad Zaman Mehsud, de los diarios Nai Baat y Daily Ummat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. Hafeez Ur Rehman murió ese mismo mes también tiroteado desde una motocicleta, después de 12 años trabajando para Neo TV.
 
Los ataques a la prensa continuaron a finales de año con el lanzamiento de bombas caseras contra la sedes de Express News y Din News en la provincia de Punjab, Gawahi Television, en Karachi, o Dunya News en la ciudad de Faisalabad.
 
Pero la violencia no es la única amenaza para el ejercicio del periodismo en Pakistán. El Parlamento paquistaní aprobó en abril una nueva legislación sobre delitos informáticos que permitía al Gobierno censurar cualquier contenido sin orden judicial, criminalizar las actividades de los internautas, y acceder a sus datos sin control ni supervisión de la justicia.
 
Uno de sus artículos más controvertidos permitía al Gobierno el bloqueo de contenidos si ello era considerado “necesario para el interés de la gloria del Islam o la integridad, seguridad y defensa de Pakistan o alguna de sus partes, así como para las relaciones de amistad con Estados extranjeros, el orden público, la decencia o la moral”. 
 
El nuevo texto legal criminalizaba también la sátira en Internet con penas de hasta tres años de cárcel. Así mismo, emplear un sistema de encriptado de contenidos -que muchos internautas utilizan para evadir la censura en Youtube y otras webs- podría ser también considerado ilegal.
 
No es la primera vez que Pakistán emprende acciones contra los contenidos en la red. Ya en 2012 el ministerio de Tecnologías de la Información invitó a varias empresas a elaborar un sistema nacional de filtrado y bloqueo de contenidos en Internet basado en la censura china conocida como “la gran muralla”. 
 
Además de crear una nueva ley de delitos informáticos, las autoridades elaboraron, en agosto, un código de conducta para radios y televisiones diseñado para institucionalizar la autocensura en los profesionales de información. La Autoridad Reguladora de los Medios Electrónicos de Pakistán publicó su Código de Conducta de Medios Electrónicos 2015 pretendiendo limitar, entre otros, los comentarios sobre el Islam, las autoridades judiciales y las fuerzas armadas.
 
Pero no sólo el Gobierno se permite la licencia de regular los contenidos periodísticos. Otros grupos también lo hacen, además de los talibanes, como el paramilitar Assam Rifles, que escribió a varios medios de comunicación del estado de Nagaland ordenándoles no reproducir las declaraciones de un grupo separatista ilegalizado. Assam Rifles advertía a las redacciones de los periódicos Eastern Mirror, Nagaland Page, Morung Express, Nagalang Post y Capi Daily, que estaban prestando “apoyo a una organización ilegalizada” y serían sancionados por la Ley de (Prevención de) Actividades Ilegales de 1967 si continuaban publicando declaraciones del Consejo Nacional Socialista de Nagaland - Khaplang (NSCN-K).