Israel

31.12.2016 00:00

 

Puesto 101

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2016 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 20.325 km2

Población: 8.380.400 habitantes

Jefe del Estado: Reuvén Rivlin

Presidente del Gobierno: Benjamín Netanyahu

 

 

 

 

BARÓMETRO 2016

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 1 Periodista encarcelado
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

A pesar de que en Israel existen medios de comunicación libres e independientes,  los profesionales de la información continúan enfrentándose a la censura y las órdenes que imponen las fuerzas de seguridad israelíes, especialmente si son periodistas palestinos o extranjeros interesados en hacer una cobertura de las manifestaciones. Además, la ley israelí contempla la “detención administrativa”, que permite a las autoridades ordenar la detención de un sospechoso sin la autorización de un juez sobre la base de una presunta amenaza para la seguridad de Israel, así como privarlo del derecho a un abogado o a las visitas familiares.

 

Este fue el caso del periodista palestino Mohamed Al-Qiq, puesto en libertad, a mediados de mayo, tras permanecer retenido durante seis meses sin juicio y sin cargos o acusación formal contra él. Sin embargo, no era la primera vez que el corresponsal en Cisjodania, para la televisión saudí Al Majd, sufría el acoso de las autoridades israelíes. El periodista ya había sido detenido, en 2003 y 2004, y condenado a una pena de prisión de 16 meses, en 2008, por ser miembro del consejo estudiantil de su universidad, donde era sospechoso de estar vinculado a Hamás.

 

Otro periodista, Amin Abu Wardeh, director de la web informativa Asdaa Press, continuaba a finales de año bajo “detención administrativa”. Wardeh fue detenido en su domicilio en Nablus, Cisjordania, en abril de 2015, por las fuerzas de seguridad israelíes, quienes además confiscaron tres ordenadores y su teléfono. Según sus colegas, el motivo de su detención podría estar relacionado con sus artículos críticos con las fuerzas de seguridad israelí por sus constantes violaciones de derechos humanos.

 

En mayo, la periodista española freelance Mónica Leiva fue deportada a España, sin ninguna explicación por parte de las autoridades israelíes, tras permanecer retenida 25 horas en el aeropuerto de Tel Aviv. La reportera, que había viajado a Israel para realizar una serie de reportajes con motivo del aniversario de la independencia del país, de la Nakba y del centenario de la firma del acuerdo de Sykes-Picot, fue interceptada en el control de pasaportes por agentes de seguridad.

Tras ser interrogada durante seis horas, durante las cuales los agentes pusieron especial énfasis en conocer el listado de personas palestinas a las que pretendía entrevistar, la responsable de seguridad comunicó a la periodista que no se iba a permitir su entrada en el país y, por tanto, iban a proceder a su deportación por consideraciones de “prevención de inmigración ilegal, seguridad pública y orden público”, a pesar de que la reportera había realizado todos los trámites requeridos por las autoridades para desempeñar su labor informativa en Israel.

 

La deportación de Mónica Leiva no es la única registrada durante el pasado año en Israel. La periodista francesa Leïla Shahshahani aterrizó en el aeropuerto de Tel Aviv junto a un grupo de periodistas, el 18 de marzo, para realizar un reportaje sobre “los senderos de Palestina”. Sin embargo, no llegó a salir nunca del aeropuerto, en cuyo centro de detención pasó tres días y tres noches. Durante su proceso de expulsión, sufrió los mismos agravios que su colega española: interrogatorios exhaustivos, trato intimidatorio, traslado en furgón policial y arresto.