Irán

31.12.2015 00:00

 

Puesto 173

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 1.633.190 km2

Población: 78.140.000 habitantes

Jefe del Estado: Seyed Ali Jamenei

Presidente del Gobierno: Hasan Fereidun Ruhani

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 17 Periodistas encarcelados
  • 19 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 
El régimen iraní ha continuado con su política de represión y censura contra los profesionales de la información, a pesar de las promesas de cambio realizadas por el actual Presidente, Hasan Rohani, a su llegada al poder, en junio de 2013. Los informadores siguen siendo detenidos de forma arbitraria, condenados en juicios injustos, y recluidos en condiciones inhumanas y degradantes. Con 17 periodistas profesionales y 19 internautas encarcelados, a finales de 2015, Irán es una de las mayores cárceles del mundo para los informadores. 
 
La mayoría de profesionales de la información y blogueros encarcelados fueron condenados por salas de los Tribunales de la Revolución, presididos por jueces acusados de crímenes contra la humanidad, que fueron creados para juzgar los casos políticos o que afectan a la seguridad nacional. El guía supremo, Ali Jamenei, es quien nombra al jefe del sistema judicial, quien junto a los Guardianes de la Revolución y a los agentes del Ministerio de Inteligencia, ejercen una represión continua contra los informadores.
 
El año comenzó con la orden de cierre del semanario reformista Setareh Sobh para “evitar que se cometiera un delito”, en virtud del párrafo 5 del artículo 156 de la Constitución iraní, por publicar una carta abierta de Ali Motahari, un parlamentario conservador moderado, dirigida a Sadeq Larijani, responsable del sistema judicial, en la que cuestionaba la legalidad de las detenciones de los tres líderes del movimiento de protesta contra la reelección de Ahmadineyad, en 2009. Los tres encarcelados a los que hacía referencia eran Hossein Mousavi, exprimer ministro y propietario del periódico clausurado Kalameh Sabaz, Mehdi Karoubi, expresidente del Parlamento y propietario del diario censurado Etemad Melli, y la esposa de Mousavi y escritora, Zahra Rahnavard.
 
A finales de enero, Mohammed Ghoochani, director del diario reformista Mardom Emroz, fue acusado por el Tribunal de Teherán para los Medios de Comunicación de “insultar al Islam”, después de publicar en portada una foto del actor estadounidense George Clooney bajo el titular “Je suis Charlie”, el 13 de enero. Mardom Emroz fue cerrado y Ghoochani quedó en libertad provisional tras el pago de una fianza equivalente a 100.000 euros.
 
El 2 de febrero, el antiguo periodista Abass Salimi Namin anunció que había sido condenado a seis meses de prisión y 74 latigazos por sus comentarios sobre el expresidente Ahmadineyad en un debate de televisión, en 2011, donde afirmaba que “la extravagancia de Ahmedineyad fue el resultado del silencio de los conservadores”. 
 
En esas mismas fechas, el Tribunal de Teherán para los Medios de Comunicación ordenó el cierre del diario digital HMA, que toma su nombre de las siglas en persa de “Los partidarios de Mahmud Ahmadineyad”, al amparo del artículo 7 de la Ley de Prensa, por "publicar sin permiso", y el artículo 156 de la Constitución, para “evitar que se cometiera un delito". 
 
Ali Maghamai, periodista y yerno de un destacado defensor de los derechos humanos, fue detenido, el 21 de febrero, para iniciar el cumplimiento de una pena de prisión  de cuatro meses a la que había sido condenado hacía más de un año. Maghamai dirigía la sección de redes de una web especializada en tecnología y había trabajado para varios periódicos reformistas, como el censurado Mardom Emroz.
 
A finales de febrero, las autoridades judiciales ordenaron el bloqueo de Jamaran, la página web oficial del fallecido fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini, y de Bahar, una web que apoyaba a los reformistas, tras la publicación de una foto del expresidente Mohamed Jatami asistiendo al duelo de un pariente de Jomeini. Un portavoz del sistema judicial había indicado a los medios de comunicación, el 16 de febrero, que cualquier cobertura de Jatami quedaba prohibida a partir de ese momento, a instancias del Consejo Superior de Seguridad y Justicia Nacional. 
 
El bloqueo y cierre de páginas web en Irán es una práctica habitual por parte de las autoridades. En este sentido,  el 12 de marzo, con motivo del Día Mundial contra la Censura en Internet, RSF desbloqueó el sitio web informativo Gooya News, censurado en Irán. La operación, denominada “Collateral Freedom”, se lanzó para desbloquear nueve páginas webs bloqueadas en once países considerados “Enemigos de Internet”. 
 
A principios de abril, RSF denunció la utilización política que las facciones rivales del Gobierno estaban haciendo del caso del corresponsal de The Washington Post, Jason Rezaian, en una lucha implacable por el poder. Agentes de la Guardia Revolucionaria vestidos de civil detuvieron a Rezaian, con doble nacionalidad iraní y estadounidense, en su casa de Teherán, el 22 de julio de 2014, junto a su esposa, también periodista, y a otros dos ciudadanos estadounidenses. Fue acusado de “espionaje”, “cooperar con gobiernos hostiles”, “recopilar información confidencial” y “propaganda antigubernamental”. 
 
El 27 de abril, la Comisión de Autorización y Vigilancia de la Prensa suspendió el mensual femenino Zanan Emroz en virtud del artículo 6 del Código de Prensa, que prohíbe “el contenido y las fotos que fomenten la prostitución y los vicios opuestos a la decencia pública”, por un número especial sobre la tendencia entre las parejas jóvenes a no contraer un matrimonio islámico formal. Zanan ya había sido suspendido, en 2008, por publicar "contenidos nocivos para la tranquilidad psicológica de la sociedad". 
 
El caso más emblemático de las prácticas judiciales en Irán es el de Narges Mohammadi, periodista y portavoz del Centro para la Defensa de los Derechos Humanos. El 5 de mayo, fue detenida y trasladada de nuevo a la cárcel de Evin para terminar de cumplir su condena a seis años de prisión. Está acusada de “actividades contra la seguridad nacional y propaganda contra el régimen”. Narges tiene un largo historial de acoso judicial, ya que fue detenida, condenada, hospitalizada y puesta en libertad en numerosas ocasiones desde 2010. 
 
Por estos mismos cargos, la bloguera y activista de derechos humanos Atena Ferghdani fue condenada a 12 años y nueve meses de prisión, el 2 de junio. Había sido detenida, el 11 de enero, cuando respondió a una citación de un tribunal de Teherán por publicar un video en Facebook y YouTube, en diciembre, en el que describía sus experiencias en la Sección 2A de la prisión de Evin (una sección controlada por la Guardia Revolucionaria) después de una detención anterior, en agosto de 2014.
 
Las autoridades iraníes también recurren a las amenazas a los familiares. En julio, un tribunal sentenció a Seid Ahmad Ronaghi Maleki a cuatro meses de prisión por escribir cartas a las autoridades y conceder entrevistas sobre la salud de su hijo, Hossien Ronaghi Maleki, un defensor de los derechos humanos y activista online detenido, en 2010, y condenado a 17 años de prisión. Tras ser sometido a varias operaciones de riñón, sus padres habían conseguido su puesta en libertad bajo fianza debido a su grave estado de salud.
 
A finales de ese mismo mes, la Guardia Revolucionaria detuvo a Arash Zad, bloguero de Weblogia y Arashzad, una de las webs más populares de Irán. Llevaba dos años viviendo en Turquía pero mantenía una fuerte actividad en las webs iraníes, en las que opinaba sobre las políticas del Gobierno. Semanas después, también fue detenido el bloguero Mohsen Sadeghinia, conocido por sus artículos relacionados con los derechos humanos en Openeyes, blog cerrado por un comité dirigido por el fiscal general, que decide qué contenidos deben ser bloqueados en Internet. 
 
El semanario conservador 9 Day fue clausurado, el 3 de agosto, por las críticas vertidas sobre el acuerdo nuclear iraní. El cierre fue ordenado por el Comité de Vigilancia y Autorización de Prensa, el arma de censura del Ministerio de Cultura y Orientación Islámica por “faltar el respecto a las resoluciones del Alto Consejo para la Seguridad Nacional”. 
 
A principios de septiembre, el periodista Said Razavi Faghih recibió una sentencia adicional de tres años y medio de prisión, en un juicio ante un tribunal revolucionario de Teherán, por “propaganda contra el Gobierno” e “insultar al líder supremo y a la Asamblea de Expertos”. Faghih, colaborador de varios periódicos reformistas, entre ellos Yass-é No, un diario cerrado en 2009, no había sido puesto en libertad al cumplir su sentencia de un año, en marzo. 
 
En esas mismas fechas, el líder supremo Jamenei emitió un decreto para renovar por cuatro años el mandato del Consejo Supremo para el Ciberespacio, creado en 2013 para supervisar Internet, y  dio instrucciones para "que se garantice la seguridad de la Red, promueva un modo de vida islámico, proteja la privacidad de los miembros de la sociedad y combata eficazmente la infiltración y abusos por parte de extranjeros". La prioridad para este consejo se centra en el “filtrado inteligente”, lo que significa asegurar que el acceso a Internet y, sobre todo, a las redes sociales, es selectivo y está controlado. En la práctica, prohibir el acceso a “contenidos inmorales” se ha extendido a contenidos políticos y debates religiosos, así como a páginas web sobre los derechos fundamentales.
 
También en septiembre, un tribunal revolucionario de Teherán condenó a Kaivan Karimi, un joven realizador de documentales, a seis años de prisión y 223 latigazos por los cargos de “insultar al Islam” y “relaciones inmorales”, por saludar a una mujer con un beso y un apretón de manos.
 
A principios de octubre, el internauta Soheil Arabi fue condenado a siete años y medio de cárcel después de que el Tribunal Supremo del país hubiera anulado su condena a muerte, inicialmente impuesta en 2014. A cambio, la sentencia actual le obliga a pasar dos años bajo observación y a probar su arrepentimiento para evitar ser condenado de nuevo a pena de muerte. En los dos años posteriores a la sentencia se le preguntarán temas religiosos cuya respuesta debe obtener de la lectura de 13 libros de teología del Islam.
 
En noviembre, se llevó a cabo una ola de detenciones de periodistas acusados de formar parte de “redes de espionaje”. Agentes de la Guardia Revolucionaria vestidos de paisano detuvieron a Afarine Chitsaz, del diario Iran, Ehssan Mazandarani, director del diario Farhikhteghan, Saman Safarzai, del mensual Andisher Poya, e Issa Saharkhiz, un conocido periodista independiente y exdirector de varios periódicos reformistas. Poco después, las agencias de noticias de la Guardia Revolucionaria Tasnim y Fars informaron de la detención de “miembros de una red ilegal vinculada con los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña, que estaban activos en medios de comunicación iraníes”. Las detenciones seguían las recientes directrices del líder supremo, Ali Jamenei, a la Guardia Revolucionaria, en las que advertía contra la infiltración “política y cultural” por parte de Estados Unidos. 
 
También en noviembre, Solmaz Ikder, periodista que trabajó para el diario Farhikhtegan y otros medios reformistas, fue condenada a tres años de prisión por los cargos de “propaganda contra el Gobierno” e “insultos al líder supremo”. Ikder ya había sido condenada en otras ocasiones anteriores, la última, en 2011, tras asistir al entierro de Hoda Saber, un periodista que murió en la cárcel de Evin como consecuencia de los malos tratos y una huelga de hambre.
 
El 16 de noviembre, Hadi Heidari, un dibujante muy conocido que trabajaba para el diario Sharvand y la web Persian Cartoon, fue detenido en Teherán y trasladado a la prisión de Evin. Hijo de un veterano de guerra, Heidari había sido detenido anteriormente por periodos relativamente cortos. 
 
Un día después, el Tribunal de Apelación de Teherán decidió mantener la pena de prisión de un año y la suspensión de dos años de las actividades política y periodística en los medios de comunicación y digitales a la periodista Rihaneh Tabtanai, acusada de “poner en peligro la seguridad nacional” y “propaganda contra el Gobierno”. 
 
A finales de noviembre, tuvo lugar una agresión contra presos de conciencia en la cárcel de Rajaishahr, en la que dos periodistas, Said Madani y Said Razav Faghig, sufrieron heridas de arma blanca en la cara. Ellos dos y otros tres presos comenzaron una huelga de hambre como protesta contra el silencio de las autoridades y los guardias de la prisión. Rajaishahr es, junto a Evin, una de las cárceles más duras de Irán por los casos de tortura, violación y asesinatos registrados.
 
El 8 de diciembre, la oficina del fiscal de Teherán inició un procedimiento contra el diario Ettelaat y su editor Mahmoud Doaei por publicar una entrevista y una foto del expresidente Jatami, originalmente publicada por el diario libanés Al-Safir. Las autoridades habían anunciado en febrero que los medios tenían prohibido publicar cualquier información sobre “individuos considerados como líderes de la sedición”.