Irak

31.12.2016 00:00

 

Puesto 158

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2016 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 441.839 km2

Población: 36.423.395 habitantes

Jefe del Estado: Fuad Masum

Presidente del Gobierno: Haider Al-Abadi

 

 

 

 

BARÓMETRO 2016

  • 7 Periodistas asesinados
  • 1 Internauta y periodista ciudadano asesinado
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Con siete periodistas y un periodista ciudadano asesinados en el ejercicio de sus funciones, Irak es, un año más, uno de los países más peligrosos del mundo para los profesionales de la información, quienes a menudo son atacados por hombres armados que pertenecen a milicias cercanas al poder, secuestrados, utilizados para fines propagandísticos o ejecutados por grupos de oposición extremistas, como el Estado Islámico, que considera traidores o espías a todos aquellos informadores que no sean leales a su ideología. Por todo ello, en 2015, el grupo yihadista entró en la lista de Depredadores de la libertad de prensa de RSF.

 

Preocupa especialmente la situación en el norte de Irak, donde los periodistas arriesgan su vida para informar desde el terreno de la ofensiva militar emprendida por las fuerzas de seguridad iraquíes y sus aliados, a mediados de octubre, para reconquistar la ciudad de Mosul, bajo el control del Estado Islámico, desde junio de 2014. Los periodistas, camarógrafos, fotógrafos y colaboradores de los medios de comunicación que viajan con las fuerzas federales iraquíes y kurdas, se han convertido en objetivo de los francotiradores y los kamikazes de los yihadistas.

 

En el resto del país, el gobierno continua intentado controlar a los medios de comunicación que considera “sectarios” o que “no son neutros”, ejerciendo presiones sobre ellos e incluso cerrándolos. Además, en el Kurdistán iraquí los periodistas se han convertido en las víctimas de una lucha de poder entre los principales partidos políticos kurdos, una rivalidad que se ha visto incrementada por la ofensiva lanzada contra el Estado Islámico en el norte del país. 

 

El año comenzó con el asesinato del reportero Saif Talal y el cámara Hassan Al-Anbaki,  que trabajaban para el canal privado de televisión por satélite Al-Sharqiya. Los dos periodistas fueron abatidos a tiros, el 12 de enero, por hombres armados no identificados en la ciudad de Muqdadiyah, en la provincia de Diyala, al noroeste de Bagdad, a donde habían acudido para investigar una serie de incendios en mezquitas y hogares, ocurridos la víspera, tras un ataque a un café. Al-Sharqiya, que no tiene ninguna oficina el Irak desde 2007, ha perdido a más de diez periodistas por razón de su trabajo desde la creación de la cadena, en el año 2003.

 

El 13 de agosto, el periodista Wedad Hussein Ali fue secuestrado, torturado y asesinado cerca de la ciudad de Dohuk, en el Kurdistán iraquí, por hombres armados no identificados. Hussein Ali trabajaba para Roj News, una agencia de noticias que apoya al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). La familia, que pidió que se investigara su muerte, denunció poco después que estaban sufriendo el acoso y la vigilancia por parte de funcionarios del Gobierno autónomo del Kurdistán.

 

Un día después, Mustafa Saeed, cámara del canal de televisión Kurdistan TV, controlado por el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), fue asesinado mientras cubría los enfrentamientos entre las fuerzas kurdas y el Estado Islámico, en el este de Mosul. Saeed iban empotrado con las fuerzas de seguridad kurdas junto al reportero Hayman Nanqli, que resultó gravemente herido en el ataque.

 

El 21 de octubre, Ahmed Hajer Oglu, reportero de televisión del canal de televisión Turkmeneli TV, fue abatido por las balas de un francotirador cuando cubría los enfrentamientos entre fuerzas Peshmerga y combatientes del Estado Islámico en la ciudad de Kirkuk, a 170 kilómetros al sureste de Mosul, desde donde el grupo yihadista había lanzado su contraofensiva.

 

Ese mismo mes, Ali Raysan, un cámara que trabajaba para la televisión iraquí Al-Sumaria TV, fue asesinado por un francotirador del Estado Islámico mientras grababa los enfrentamientos cerca de Al-Shura, un pueblo en la región de Al-Qaraya, al sur de Mosul.

 

También Mohammed Thanet Shahaza, periodista radiofónico conocido como Mohamed Al-Obeidi, fue asesinado a tiros, el 1 de diciembre, en su lugar de trabajo en Kirkuk. Gestionaba la emisora local Baba Gurgur, propiedad de la Red de Medios Iraquíes. El periodista, que estaba investigando el declive de la situación política y de seguridad en la citada provincia, fue asesinado por dos individuos que le detuvieron frente a su coche.

 

En esas mismas fechas, Shukri Zaynadin, cámara del canal de televisión KNN, afiliado a Goran, un partido de oposición kurdo iraquí, fue hallado muerto en un pueblo cercano a Dohuk, a 90 kilómetros de Erbil. Sin embargo, las circunstancias de su muerte no estuvieron claras. Mientras los medios locales informaron inicialmente de que fue asesinado tras haber sido secuestrado unos días antes, la policía de Dohuk afirmó que fue atacado por un animal salvaje mientras cazaba con un amigo, una versión que fue apoyada por la familia.

 

Por otro lado, solo en el mes de octubre, y debido a la contraofensiva del Estado Islámico en el norte de Irak, al menos 14 periodistas resultaron heridos mientras cubrían los enfrentamientos. Entre ellos, Arian Brawari y Rasti Khaled, del canal en lengua kurda WAAR TV, y el freelance Ari Jalal, que resultaron heridos en una explosión en Bashiqa, al noreste de Mosul. Bishtiwan Hussein, de Zagros TV,  Hajer Brawari y Yasser Abdulrahman –ambos de Speda TV- resultaron heridos por las explosiones cerca de Tel Skuf, al norte de Mosul, y en Bashiqa. Ahmed Al-Zaidi, reportero de la televisión iraquí Al-Forat, fue herido en la pierna por una explosión de mortero, en Mosul. Rasoul Mahmoud, un profesional independiente que cubría la ofensiva para Radio Free Europe, sufrió graves heridas por una explosión de mortero, y Bryan Denton, fotógrafo estadounidense que trabajaba para The NewYork Times, resultó herido por un coche bomba cerca de Bartella, al este de Mosul.

 

Además de los informadores fallecidos y heridos durante su cobertura del conflicto, a finales de año, los combatientes del Estado Islámico tenían a diez periodistas y colabores de medios secuestrados en su bastión de Mosul, todos iraquíes.

También la periodista iraquí Afrah Shawqui fue secuestrada, el 26 de diciembre, por un grupo de ocho hombres armados y vestidos de civil. Los secuestradores irrumpieron en la casa de Afrah Shawqui, en Saidiya, un barrio al suroeste de Bagdad, esposaron a su hijo de 16 años y les robaron los teléfonos móviles, ordenadores, joyas y dinero en metálico. Finalmente, se llevaron a la periodista y huyeron en su coche. Afrah Shawqui, colaboradora de varios periódicos y diarios digitales, como Aklaam, había publicado un artículo, ese mismo día, en el que denunciaba la impunidad con la que actuaban los grupos armados en Irak.

 

Por su parte, el Gobierno iraquí continúa utilizando la presión y la censura contra los medios de comunicación críticos. A mediados de marzo, la policía y un empleado de la Comisión de Medios de Comunicación cerraron la sede de la cadena Al-Baghdadia TV, en Bagdad, y repitieron la misma operación en el resto de sus oficinas, bajo el pretexto de que la cadena operaba ilegalmente sin licencia. No fue el único caso.

 

 Un mes después, el 27 de abril, la Comisión de Medios de Comunicación también suspendió la licencia por un año a Al-Jazeera, forzando con ello el cierre de su oficina en Bagdad. A pesar de que las autoridades acusaron a la cadena de “incitar a la violencia” y “sectarismo”, siempre la han tenido en el punto de mira. En 2013, por ejemplo, prohibieron su difusión y la de otros canales por las mismas acusaciones.

La Comisión de Medios de Comunicación fue creada, en 2003, inmediatamente después de la intervención militar estadounidense en Irak con el objetivo de regular los medios de comunicación. Pero sus decisiones han suscitado numerosas críticas por falta de independencia y violaciones de la libertad de prensa.

Por otro lado, la situación de la libertad de prensa en el Kurdistán iraquí ha sufrido un retroceso importante. Además de ser el blanco de ataques indiscriminados por parte del Estado Islámico, así como varios  opositores, el Gobierno autónomo trató de controlar la información, sobre todo durante la ofensiva militar en el norte de Irak.

 

El 17 de octubre, la Red de Medios iraquí estableció una coalición nacional de medios con el objetivo de garantizar una estrategia nacional de comunicación para apoyar la ofensiva militar, y contrarrestar rumores que podrían afectar negativamente a las operaciones, así como dar apoyo material y técnico a los informadores. De esta coalición formaban parte las cadenas Al-Iraqiya, Al-Sumaria, Hona Bagdad, Al-Rasheed, Al-Forat, Al-Hadath y ANB, que producían un informativo conjunto cada noche y coordinaban las campañas de comunicación en las redes sociales. Sin embargo, la oficina del fiscal en el Kurdistán iraquí emitió una orden, el 24 de octubre, que prohibía a tres canales de televisión - Rudaw TV, Kurdistan 24 y TV NRT - realizar coberturas en directo desde cualquiera de las líneas del frente argumentando la necesidad de proteger a los soldados y de garantizar el respeto de la ética periodística.

 

Tres días antes, el 21 de octubre, el  ministerio de los Peshmerga, las fuerzas militares del Kurdistán iraquí, prohibió ir a Mosul a las cadenas de televisión y radios del grupo Nalia Media Corporation, por lo que tuvieron que cubrir los combates a distancia. La decisión se tomó después de que el grupo emitiese un programa en el que los invitados, entre los que había un ex parlamentario del partido de la oposición Goran, criticaban la falta de cohesión entre los peshmerga.