Irak

31.12.2015 00:00

 

Puesto 156

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 438.320 km2

Población: 34.810.000 habitantes

Jefe del Estado: Fuad Masum [desde 24.7.2014]

Presidente del Gobierno: Haider Al Abadi [desde 8.9.2014]

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 10 Periodistas asesinados
  • 1 Internauta y periodista ciudadano asesinado
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 
Con 10 periodistas asesinados en el ejercicio de sus funciones, Irak se convirtió en 2015 en uno de los países más mortíferos del mundo para los profesionales de la información, junto a Siria. El grave deterioro de la libertad de información y de los derechos humanos en este país, responde al avance del grupo terrorista yihadista Daesh (ISIS en sus siglas en inglés), que secuestró, torturó y asesinó a decenas de profesionales de la información en la ciudad de Mosul, tras su toma de la ciudad, a mediados de 2014. En otras zonas del país, los intentos por acallar las críticas contra el Gobierno, como en las manifestaciones contra la corrupción o en la crisis de sucesión del Kurdistán iraquí, derivaron en ataques contra la prensa y en el cierre de varios medios de comunicación.
 
La ciudad de Mosul cayó en manos de Daesh, el 10 de junio de 2014, anulando desde entonces cualquier actividad independiente de los medios de comunicación, cuyas sedes fueron tomadas para la difusión de mensajes del grupo yihadista. Los periodistas y trabajadores de la información se convirtieron en uno de los principales objetivos de la organización terrorista. El balance de muertos, secuestrados y desaparecidos a manos del Daesh es escalofriante. Desde junio de 2014 hasta finales de 2015 se habían registrado 48 secuestros de periodistas, trabajadores de los medios de comunicación y estudiantes de periodismo. De ellos, 25 informadores fueron puestos en libertad tras las negociaciones lideradas por grupos tribales y narraron las torturas y malos tratos a manos de la organización terrorista. Sin embargo, 13 fueron ejecutados después de ser acusados de “traición y espionaje”, nueve de ellos en el año 2015.
 
En febrero, dos periodistas fueron asesinados por Daesh. Qais Talal, corresponsal del canal de televisión Sama Mosul, y el fotoperiodista Ashraf Shamil Al-Abadi. Talal llevaba secuestrado desde junio de 2014 acusado de “espionaje y comunicación para los medios de propiedad estatal”. 
 
Un mes más tarde, en marzo, la organización terrorista asesinó al fotoperiodista Omar Younis Al-Ghaafiqi, tras ser secuestrado en su casa, al este de Mosul. El joven, de 23 años, había trabajado para varios medios de la ciudad antes de unirse a la Oficina de Medios de la provincia de Nineveh. 
 
En abril fueron asesinados los periodistas Firas Yasin Al-Jubouri, conocido como Firas Al-Bahr, y Thaer Al-Ali. Al-Bahr había trabajado como coordinador de noticias y programas en varios canales por satélite de Mosul, incluyendo Al-Mosuliyah y Nineveh Al Ghad. Fue secuestrado en su casa, en el noreste de Mosul, acusado de “traición y espionaje”. A Al-Ai, redactor jefe del periódico local Rai’al Nas, lo asesinó el grupo terrorista tras ser acusado de “colaborar con medios hostiles a Daesh”. Lo habían secuestrado 20 días antes mientras hacía llamadas telefónicas en un café en el distrito de Al-Dawasa. 
 
El cámara Jala’a Al-bady, que había trabajado para la cadena local de televisión Mowseliya, fue ejecutado el 16 de julio. Al-bady había regresado a Mosul tras abandonar la ciudad en junio de 2014, cuando fue secuestrado durante cuatro días. Para su puesta en libertad, había firmado una promesa de no volver a ejercer ninguna actividad relacionada con los medios. 
 
En agosto, fueron asesinados el escritor y periodista Ghazi Al-Obeidi, el estudiante de periodismo Zuhair Kinan Al-Nahass y el periodista deportivo y presentador Yanya Al-Khatib. Al-Obeidi era un reconocido  columnista que publicaba artículos en diferentes periódicos locales centrados en la corrupción, la violencia y el terrorismo. Al-Nahass era estudiante de segundo curso de la Universidad de Periodismo de Mosul. Unas semanas antes de su fallecimiento había sacado una foto desde su casa a un coche calcinado tras ser alcanzado por un misil de la coalición internacional. La foto había sido publicada en varios medios locales. El periodista deportivo y presentador de los canales por satélite Al-Mosuliyah y Nineveh Al-Ghad había regresado recientemente a Mosul, ciudad que abandonó a finales de 2014. 
 
Además de los liberados y los ejecutados, se desconoce el paradero de diez profesionales de la información, entre los que se encuentran Riad Al-Hayali, editor jefe del periódico Dijla que fue secuestrado a mediados de enero, y Zakir Khalil, editor jefe del periódico local Al-Mizan, secuestrado el 3 de febrero.
 
En el resto del país, los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad iraquíes y Daesh acabaron con la vida de otros dos periodistas. El 23 de enero, Ali Al-Ansary, periodista de la cadena de televisión Al- Ghadeer, perdió la vida mientras cubría los combates en la norteña provincia de Diyala. Por otro lado, el periodista de la cadena de televisión Al-Mansar TV Majed Al Rabi’i murió en un hospital de Bagdad, el 6 de mayo, a causa de las heridas que sufrió días antes cuando viajaba con las fuerzas de seguridad del Gobierno iraquí para cubrir los enfrentamientos en Garna, una ciudad al este de Faluya en la provincia de Anbar. 
 
También son varios los periodistas que resultaron heridos en los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y Daesh. El 4 de marzo, dos reporteros gráficos iraquíes sufrieron heridas de bala cuando cubrían la ofensiva que el Ejército lanzó contra la organización terrorista en la provincia de Salahuddin, unos 80 kilómetros al norte de Bagdad. Se trata de Ali Al Fadawi, fotógrafo de la Red iraquí de Medios (que apoya al Gobierno liderado por los chiítas) y Haider Al-Awadi, un cámara del canal de televisión por satélite Al-Mansar. Por otro lado, un grupo de periodistas de diversos medios de comunicación lograron sobrevivir a una emboscada de Daesh mientras acompañaban a una delegación de jefes tribales y funcionarios del Gobierno, el 5 de marzo, en Samarra, ciudad en la provincia de Salahuddin.
 
Daesh no es la única amenaza en Irak para los profesionales de los medios de comunicación. En Abril, Ned Parker, jefe de la oficina de la agencia Reuters en Bagdad, se vio obligado a abandonar el país tras recibir amenazas de muerte por la publicación de un artículo sobre las violaciones de derechos humanos y los saqueos llevados a cabo por la policía iraquí y las milicias chiíes en la ciudad de Tikrit. Dos días después, en la página de Facebook de un grupo autodenominado “The Hammer” fueron publicados comentarios que abogaban por la expulsión de Irak o el asesinato del periodista de Reuters. También la televisión Al Ahd informó posteriormente de que Parker había atacado a las fuerzas gubernamentales en su artículo e insistió en que debía ser deportado. 
 
Las manifestaciones contra la corrupción, desde el sur hasta el centro del país y en la capital, que comenzaron el 31 de julio, se tradujeron en amenazas y agresiones a los periodistas que cubrían las protestas. En agosto, varios individuos vestidos de civil destruyeron los equipos de Al-Baghdadia, Mada y Al-Sharqiyya TV en presencia de la policía, que nada hizo para impedirlo. El reportero de deportes de Sharqiyya News, Ziad Mohamed Hussein, fue amenazado de muerte, en septiembre, por hacer un reportaje sobre la corrupción en el mundo del deporte. Los periodistas que condenaron la violencia también fueron víctimas de amenazas. Haidar Al Mansoori, director del Sindicato de Periodistas de Basora, recibió varias amenazas de muerte desde que anunció, en agosto, que el sindicato apoyaba a los periodistas que cubrían las manifestaciones.
 
Por otro lado, en la región del Kurdistán iraquí, la crisis por la sucesión del Presidente Masoud Barzani, cuyo mandato expiró en agosto, empezó a principios de octubre con varias manifestaciones, algunas de las cuales terminaron en motines, que pedían aumentos salariales para los empleados gubernamentales y la retirada del Presidente. Para limitar la cobertura de estas manifestaciones, las fuerzas de seguridad, e incluso a veces los manifestantes, atacaron a varios medios de comunicación en un intento de acallar las voces críticas contra el Gobierno. 
 
Las fuerzas de seguridad leales al Partido Democrático del Kurdistán (PDK) hicieron varias redadas en medios de comunicación en Ebril, Dohuk y Soran, la tarde del 10 de octubre, amenazando a los empleados y dañando los equipos. Las cadenas NRT TV, KNN TV y Radio Gorran, que apoyan al partido de la oposición, fueron obligadas a cerrar sin ninguna explicación. Varios de sus trabajadores fueron detenidos durante varias horas antes de ser puestos en libertad a las afueras de la ciudad. La sede de Rudaw TV, en la localidad de Sulaymaniyah, también fue atacada por simpatizantes del PDK.
 
También se registraron numerosos casos de periodistas agredidos por las fuerzas de seguridad o los manifestantes, desde el 8 de octubre, en varias zonas de la provincia de Sulaymaniyah. Hawkar Abdulrahman, periodista de Kurdsatnews TV, fue atacado por 15 simpatizantes del PDK en presencia de una inmóvil policía. El reportero de Rudan TV, Shoman Mahmoud, fue apedreado por varios manifestantes en la ciudad de Said Sadiq. Razhin Kama, de Gali Kurdistan TV, una cadena afiliada a la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), fue igualmente apedreada por manifestantes cuando cubría con su equipo una manifestación en la ciudad de Sulaymaniyah. Otros periodistas han visto restringido su acceso a la información, como el equipo de Kurdsatnews TV, forzado a dar la vuelta en un puesto de control de la carretera que une Erbil con Sulaymaniyah, el 12 de octubre.