INFORME ANUAL 2015 | ASIA Y EL PACÍFICO

31.12.2015 00:01

 

Introducción

Internet se consolida como medio de escape y blanco de la censura

 

Un año más el continente asiático presenta un amplio abanico de amenazas a la libertad de información, que van desde los más crueles asesinatos de periodistas e internautas, al recrudecimiento de las iniciativas legislativas que cohartan la libertad de prensa, con especial mención a la actividad reguladora de Internet, un medio cada vez mas consolidado en el continente como herramienta de comunicación y de intento de evasión de la censura.

 

Países como Bangladesh, Pakistán, Filipinas o India continúan registrando, año tras año, elevados índices de violencia hacia la prensa, con asesinatos de informadores tan crueles como, la mayoría de las veces, impunes. Reporteros Sin Fronteras lleva años reclamando a las autoridades indias un plan de protección para periodistas, perseguidos por radicales religiosos o grupos de poder que ven en los informadores una amenaza directa a sus intereses. Cinco periodistas asesinados en 2015 hacen de la India el país más peligroso del continente este año para la prensa, junto a Bangladesh, donde los profesionales de la información sufren mutilaciones y son asesinados a machetazos por defender posturas laicas. El radicalismo islámista en este país ha llegado incluso a solicitar por escrito a los medios de comunicación que se abstengan de difundir imágenes de mujeres sin burka, y mucho menos de tenerlas en las plantillas de sus redacciones.

 

China y Vietnam vuelven a encabezar las cifras de informadores encarcelados en el continente y en el mundo. Contadas excepciones -como la puesta en libertad de la vietnamita Ta Phong Tan, o la reducción de la condena  a la china Gao Yu- hacen entrever una cierta permeabilidad de las autoridades de ambos países a la presión internacional. Pero lo cierto es que las prisiones se nutren anualmente de nuevos encarcelados entre los informadores que cuestionan, informan o matizan la línea del partido comunista de ambos países, en su gran mayoría a través de Internet.

 

Especial mención merece Tailandia, donde el gobierno de la junta militar, en el poder tras el golpe de Estado de 2014, ha endurecido férreamente el control a la prensa. Su Presidente practica un desprecio tal hacia los profesionales de la información que les amenaza en directo a través de un programa televisado que emite todas las semanas.

 

Afganistán y Sri Lanka han experimentado cambios de gobierno esperanzadores para la prensa, si bien los nuevos Ejecutivos tienen todavía muchos retos pendientes. En Afganistán, el gobierno formado a principios de año incluía a varios defensores de los derechos humanos y de la libertad de información, aunque sigue pendiente el desarrollo de una nueva ley de prensa y medidas que ayuden a la protección de los periodistas, amenazados por numerosos frentes.  Mientras, en Sri Lanka, las promesas electorales del nuevo Presidente Maithripala Sirisena con respecto a la libertad de información están todavía lejos de conseguirse, tras la abolición inicial y la restauración meses depués del Consejo de Prensa, conocido órgano de control y censura creado en 1973.

 

Indonesia ha protagonizado este año un acontecimiento histórico: el levantamiento de la prohibición a los periodistas extranjeros de viajar a Papúa Occidental, 52 años después de la anexión de la región. Tendencia contraria a la practicada por las autoridades de Nauru, que intentaron bloquear el acceso a la isla a la prensa extranjera que pretendía informar sobre los conflictivos centros de detención de refugiados, donde, según diversas fuentes, se han cometido numerosas violaciones de los derechos humanos. Y es que Australia, país responsable de la gestión de los centros, mantiene un año más su política de ocultación de lo que sucede en ellos. Este año ha aprobado una nueva legislación que pasa a considerarlos lugares “protegidos por motivos de seguridad nacional” y ha impedido a los médicos y demás personal que trabaja en ellos que hablen de las condiciones de los refugiados.

 

También en nombre de la seguridad nacional, el Presidente de Maldivas decretó en noviembre el estado de emergencia y advirtió a los medios de comunicación que les retiraría las licencias si publicaban contenidos que dañasen la seguridad nacional.

 

El arsenal legislativo para perseguir a periodistas crece en el continente de manera generalizada, ya sea por la creación de nuevas leyes, ya mediante la aplicación de otras sin revisar desde hace décadas. Así, Malasia continúa recurriendo a la ley de Sedición de 1948, y a la de Comunicaciones de 1998, para hacer redadas en medios de comunicación o dar una vuelta de tuerca más en su acoso al caricaturista Zunar, este año acusado de sedición.