INFORME ANUAL 2015 | ASIA CENTRAL

31.12.2015 00:01

 

Introducción:

El periodismo independiente, una profesión demasiado arriesgada

 

Ejercer el periodismo independiente en Asia Central supone un riesgo que cada vez menos informadores pueden tolerar. Las autoridades no dudan en encarcelar a los periodistas utilizando topo tipo de acusaciones como chantajes, extorsiones, tráfico de drogas o, como ha ocurrido este año, incitar a menores a cometer crímenes. Los procesos judiciales son tan rápidos como contundentes con elevadas condenas de cárcel, como la que sufren los nueve informadores presos en Uzbekistán. El país tiene a a algunos de los informadores encarcelados desde hace más tiempo en el mundo. Y cuando cumplen sus condenas, como Muhammad Bekjanov, las autoridades les vuelven a condenar, en su caso a cuatro años más de cárcel por desobedecer a los guardias de la prisión. En Turkmenistán, Osmankuly Hallyev dejó la profesión tras las amenazas y los ataques a su persona y su familia, cuyos miembros perdieron su trabajo como represalia de las autoridades al periodista.

 

La mayoría de los medios son estatales y los pocos independientes luchan por sobrevivir a multas y procesos judiciales. Es el caso del ADAM Bol, en Kazajistán suspendido y multado hasta la asfixia económica.

 

Los procesos electorales son especialmente arriesgados para la prensa. En Tayikistán varios periodistas denunciaron presiones los meses previos a las elecciones generales, mientras Uzbekistan ha vuelto a reelegir a Islam Karimov, pese a que la Constitución del país prohibía su tercer mandato. El gobierno de Karimov es conocido por sus ataques a la prensa entre los que se incluyen detenciones, torturas o encarcelamientos en hospitales psiquiátricos.

 

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