China

31.12.2016 00:00

 

Puesto 176

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2016 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 9.596.960 km2

Población: 1.371.220.000 habitantes

Jefe del Estado: Xi Jingping

Presidente del Gobierno: Li Keqiang

 

 

 

 

BARÓMETRO 2016

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 21 Periodistas encarcelados
  • 81 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Un año más, China ocupa los últimos puestos de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa y encabeza la lista de países con más informadores encarcelados. El control de las autoridades chinas a sus disidentes mantiene a muchos de ellos en prisión, en intransigente arresto domiciliario, o sometidos a presiones que van desde prohibiciones y censuras, a la difusión en los medios estatales de confesiones forzadas de periodistas detenidos.

 

 

Ya a principios de año Reporteros Sin Fronteras pidió a la Unión Europea sanciones contra la televisión estatal china CCTV (China Central Televisión) y la agencia oficial china Xinhua por publicar presuntas confesiones forzadas. Gui Minhai, propietario de una compañía con sede en Hong Kong, que publicaba libros críticos con el Partido Comunista Chino, desapareció en Tailandia en circunstancias que hacían sospechar su secuestro. Apareció, el 17 de enero, en la CCTV afirmando que quería ser juzgado en China, pese a tener la nacionalidad sueca. También Peter Dahlin, ciudadano sueco que trabajaba para la ONG Urgent Action Working Group, apareció en un vídeo publicado por la agencia Xinhua afirmando que había sido detenido por “alentar a las masas a oponerse al Gobierno”.

 

 

El caso de la periodista Gao Yu, apadrinada por la sección española de Reporteros Sin Fronteras, se alarga en el tiempo desde que fuera sentenciada en 2015, acusada de revelar secretos de Estado. Pese a haber cambiado la cárcel por arresto domiciliario debido a su delicado estado de salud, las autoridades chinas se esforzaron en mantener una total intransigencia en esta reclusión. En marzo, la policía realizó una redada en su casa para destruir parte de su jardín, alegando que había construído un muro ilegal. Un mes más tarde, desoían las peticiones de su abogado para que fuera trasladada a Alemania para recibir tratamiento médico. Gao Yu sufría una linfadenopatía, una inflamación de los ganglios linfáticos resultante de una infección, inflamación o posiblemente cáncer. A finales de año las autoridades volvían a recordarle que debía permanecer una año más en arresto domiciliario y amenazaban con hacerla ingresar de nuevo en prisión.

 

 

La cumbre del G20, que tuvo lugar en junio en la ciudad de Hangzhou, volvió a poner en marcha todo el aparato represivo que emplea el Partido Comunista Chino en eventos de aforo internacional. Cinco periodistas ciudadanas de la web de noticias independientes 64Tianwang fueron detenidas durante la cumbre. Otros periodistas, como el fundador de 64Tianwang, Li Zhaoxiu, o el editor Huang Qi, fueron obligados a “tomarse unas vacaciones”, expresión utilizada para definir diferentes métodos empleados por las autoridades como la restricción de movimientos, las detenciones arbitrarias, los exilios temporales o los arrestos domiciliarios temporales.

 

 

En julio, la Administración del Ciberespacio de China (CAC) publicó una directriz prohibiendo a todos los medios de comunicación publicar información proveniente de redes sociales sin verificar previamente. La medida formaba parte de la especial ofensiva contra Internet. Ese mismo mes las autoridades detuvieron a los periodistas ciudadanos Lu Yuyu y Li Tingyu, por investigar las protestas laborales que tuvieron lugar en la provincia de Yunnan. Lu y Li llevaban documentando desde 2012 protestas y movimientos sociales en China, haciéndose eco de informaciones publicadas en redes sociales como Weibo y QQ, en foros de informes, fotos y en cuentas de ciudadanos en huelga o manifestándose por sus derechos.

 

 

Los medios tradicionales tampoco están exentos de la férrea vigilancia del Partido. En octubre, el diario China Digital Times, informaba de la suspensión por dos meses al periódico Caixin por “violar reiteradamente las directrices de noticias y propaganda, y publicar información de orientación problemática cuya reproducción por todas partes ha tenido una influencia muy negativa”.

 

 

A finales año, de nuevo la web de noticias 64 Tianwang volvía a ser blanco de la persecución de las autoridades, esta vez a través de la detención en una redada policial de su fundador, Huang Qi. Su familia, que pasó semanas sin conocer su paradero, temía que hubiese sido torturado e informó que le habían acusado de “divulgar secretos de Estado en el extranjero”.