Burundi

31.12.2015 00:00

 

Puesto 145

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 27.830 km2

Población: 10.820.000 habitantes

Jefe del Estado y de Gobierno: Pierre Nkurunziza

 

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

El estallido de violencia y el intento de golpe de Estado de abril y las elecciones de julio, celebradas sin fiabilidad, los solventó el Gobierno cerrando y destruyendo la mayor parte de los medios de comunicación. Decenas de periodistas han abandonado el país a lo largo del año y las detenciones e interrogatorios de periodistas son la forma habitual de relacionarse con los medios que tiene el Gobierno.
 
En enero, fue detenido Bob Rugurika, director de la emisora Radio Públique Africaine, una de las más populares del país, debido a la cobertura que hizo la emisora sobre el asesinato de tres monjas, en el otoño de 2014, en la que se implicaba en el crimen a funcionarios de Inteligencia y se entrevistó a una persona que confesó ser uno de los autores. La policía entonces acusó al periodista de complicidad en el triple asesinato para presionarle a que revelara sus fuentes, por lo que fue detenido y encarcelado. Un mes después, el juez decidió mantener la prisión para el periodista y mantener las acusaciones de complicidad, un delito penado hasta con 20 años de prisión. 
 
En marzo, la Asamblea Nacional aprobó la nueva ley de medios de comunicación que anuló algunos artículos polémicos de la ley anterior referidos a la confidencialidad de las fuentes, la composición del Consejo Nacional de Comunicación y las multas desmesuradas para los delitos de prensa, aunque la nueva ley tenía que ser ratificada por el Senado y los acontecimientos del país lo impidieron.
 
El anuncio, en abril, de la candidatura del presidente Nkurunziza para un tercer mandato provocó un estallido de violencia en el país que las autoridades pretendieron controlar bloqueando los medios de comunicación, imponiendo cierres de emisoras y "apagando" las redes sociales. La crisis fue in crescendo, con manifestaciones continuas violentamente reprimidas en las que murieron varias personas, hasta que el 13 de mayo se produjo un intento de golpe de Estado y el consiguiente enfrentamiento con las fuerzas leales al Gobierno que se libró directa y físicamente en los medios de comunicación. Las fuerzas del Gobierno atacaron, saquearon e incendiaron prácticamente todas las emisoras privadas, entre ellas Radio Publique Africaine, que había sido reabierta este día por los golpistas para difundir sus mensajes. La sede de la Radio y Televisión Nacional también fue atacada con armas pesadas por ambos bandos y las emisiones se suspendieron. Y en la principal cadena de televisión privada, RTV Renaissance, un empleado resultó herido en el ataque.
 
Los medios privados, saqueados, incendiados y dañados en un 80 por ciento, quedaron silenciados. Sólo la Radio Television Nacional pudo emitir de nuevo música. El Gobierno acusó a los medios de haber apoyado el intento de golpe, por emitir sus comunicados, y poco después prohibió que las emisoras destruidas pudieran utilizar las instalaciones de la Casa de la Prensa. Este centro, cerrado también en abril, pudo reabrir en junio, pero el director fue advertido de que sólo podría acceder Radio Rema, que apoya al Gobierno. Incluso el director de la emisora estatal Radio Nacional fue despedido y muchos periodistas purgados y trasladados a departamentos no informativos, por entrevistar a miembros de la oposición y haber cubierto las manifestaciones de protesta. 
 
Docenas de periodistas amenazados abandonaron el país. Un grupo de ellos empezó a difundir información desde Ruanda con la ayuda de emisoras ruandesas que pueden escucharse en Burundi, mientras los periodistas que se quedaron comenzaron a sufrir amenazas e intimidaciones. El Gobierno acusa desde entonces a directores de medios y periodistas de apoyar el intentó el golpe de Estado sin presentar nunca cargos concretos, pero atosigando con estos interrogatorios, que son la excusa para mantener clausurados los medios, lo que impide que se pueda informar sobre el clima de terror generalizado que se vive y las detenciones masivas y continuas que practica la policía. La policía impide que los periodistas se acerquen a determinados barrios lanzando disparos al aire.
 
En junio, se registraron agresiones y amenazas concretas: la corresponsal de Voice of América, Diane Nininahazwe, fue atacada con el lanzamiento de una granada a su casa después de recibir amenazas de muerte por seguir informando. Dos reporteros de medios internacionales fueron agredidos por la policía en la región de Bubanza cuando intentaban entrevistar a los familiares de personas que habían sido secuestradas durante la noche. Y a dos reporteros de France 24 y de la BBC se les retiró la acreditación por lo que tuvieron que abandonar el país. 
 
En julio, después de unas elecciones celebradas en medio de un apagón informativo y sin fiabilidad, las emisoras y medios privados continuaron clausurados. El Gobierno mantuvo el cierre con el pretexto de proteger las pruebas de la investigación abierta por el intento de golpe en el que pretende implicar a los medios.
 
Al menos 90 periodistas siguen huidos en el extranjero en condiciones muy precarias, y los que siguen en el país no tienen ingresos económicos. Un grupo de periodistas en el exilio lanzó una emisora en Internet, Inzamba, que emite dos horas de noticias cada noche, aunque sufre ataques informáticos y el plagio de su logotipo con otro sitio similar que manipula la información.
 
En septiembre, el Gobierno intensificó su control sobre el único medio que aún publica información independiente en Burundi, el semanario Iwacu, al que el asesor de prensa presidencial insulta y amenaza continuamente.
 
En octubre, fueron detenidos en la vecina República Democrática del Congo, dos periodistas y un técnico de Radio le Messager du Peuple por emitir programas de información política producidos por la Radio Pública Africana, una de las emisoras prohibidas en Burundi.
 
En noviembre, seis meses después del intento de golpe, continuaron los interrogatorios al director del semanario Iwacu, al que el Gobierno pretende implicar en los sucesos, lo mismo que a los demás directores de medios que sufren interrogatorios desde julio.