Bahréin

31.12.2015 00:00

 

Puesto 163

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 760 km2

Población: 1.332.000 habitantes

Jefe del Estado: Hamed bin Issa Al Jalifa

Presidente del Gobierno: Khalifa bin Salman Al Khalifa

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 8 Periodistas encarcelados
  • 5 Internautas y periodistas ciudadanos encarcelados
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 
Las autoridades de Bahréin llevan atacando a fotógrafos, cámaras y otros informadores desde las protestas contra el Gobierno, en 2011, y siguen utilizando cargos falsos de “reunión ilegal”, “ataque al Estado” y “terrorismo” para impedir las actividades de periodistas y blogueros. En 2015, las detenciones arbitrarias de disidentes pacíficos, la tortura sistemática y los malos tratos, así como la censura y la impunidad, convirtieron a Bahréin en un país peligroso para expresarse e informar. 
 
El año comenzó con una serie de ataques violentos contra la prensa que cubría las manifestaciones celebradas en la capital, Manama, contra el Gobierno. En el barrio de Bilad Al-Qadeem, el fotógrafo de EPA Mazen Mahdi recibió varios impactos de bombas lacrimógenas y perdigones durante los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, a pesar de llevar un chaleco que lo identificaba claramente como “prensa”. Dos periodistas de Reuters, el fotógrafo Hamad Mohammed y el cámara Aamer Mohammed, fueron apaleados, el 5 de enero, durante una manifestación. Mohammed fue alcanzado de nuevo por un bote de gas lacrimógeno, el 30 de enero, a pesar de estar identificado como “prensa”, al igual que el fotógrafo Mohammed Al Shaikhde, de la Agencia France-Presse.
 
Las autoridades bahreiníes tampoco dudaron en detener a los informadores que cubrían estas protestas. En febrero, un cámara que trabajaba para la asociación de la oposición Al-Wefaq, fue detenido mientras grababa una protesta, en el barrio de Bilad Al-Qadeem, y puesto en libertad una semana más tarde. Ese mismo mes, el cámara Mohammed Al Najar fue detenido por la policía antidisturbios mientras cubría otra protesta, en el barrio de Daih, al oeste de Manama. Lo pusieron en libertad horas más tarde, después de insultarle y requisarle su chaqueta y gafas.
 
La retirada de la nacionalidad ha sido otra práctica puesta en marcha por el régimen para castigar a quienes critican a las autoridades abiertamente, así como para disuadir a la disidencia. A finales de enero, el Gobierno le retiró la nacionalidad bahreiní al periodista Abbas Busafwan, al escritor Ali Al Dairi, al bloguero Ali Abdulemam y a otros 72 ciudadanos de Bahréin, sin acusación ni juicio alguno.  
 
Otro tema delicado para la prensa del reino es la cobertura de temas relacionados con la oposición. A tres periodistas -Reem Khalifa, de Associated Press, Fareshta Saeed, de Reuters, y Nazeeha Saeed- se les prohibió asistir a las comparecencias de los líderes del grupo opositor Al-Wefaq en los tribunales, el 28 de enero y el 25 de febrero. A Isa Ibrahim, un fotógrafo que trabajaba para el periódico Al-Wasat, también se le pidió que no tomara ninguna imagen y que abandonara la zona. Por otro lado, las emisiones de Al Arab News Channel se suspendieron en Bahréin apenas unas horas después de su lanzamiento, el 2 de febrero, después de que se entrevistase a un líder de la oposición en su primer informativo. La Autoridad de Asuntos de Información dijo que “no se había aprobado la licencia requerida para comenzar a emitir en Bahréin”.
 
Las autoridades también han continuado con la represión sobre los contenidos digitales críticos con el régimen. El 27 de enero, el Ministerio del Interior detuvo a nueve ciudadanos bahreiníes bajo la acusación de abusar de los medios sociales y burlarse de la muerte del rey Abdullah de Arabia Saudí. El activista de Internet Yagoub Slais fue multado con 200 dinares (el equivalente a 500 euros), el 20 de febrero, por un tweet publicado, el 31 de agosto de 2014, y que le llevó a estar detenido durante un día, en el que criticaba que los soldados fueran forzados a votar por determinados candidatos en las elecciones parlamentarias.
 
Para conseguir que los ciudadanos de Bahréin puedan tener acceso a contenidos online bloqueados por el régimen, RSF desbloqueó el sitio web informativo Bahrain Mirror, censurado por las autoridades de este país. La operación, denominada “Collateral Freedom”, se llevó a cabo coincidiendo con el Día Mundial contra la Censura en Internet, el 12 de marzo, para desbloquear nueve sitios web censurados en países considerados “Enemigos de Internet”.
 
Dos días antes, el 10 de marzo, los violentos enfrentamientos entre reclusos y guardias en la prisión de Jaw pusieron de manifiesto el maltrato a los presos, entre ellos numerosos periodistas y activistas online encarcelados, que fueron golpeados y humillados, privados de sueño y alimentos, y a los que se negó el acceso a los servicios sanitarios. Las autoridades bahreiníes reaccionaron intentando eliminar toda información sobre malos tratos y torturas, cancelando las visitas de sus familiares y aplazando los procesos judiciales que estaban en marcha. 
 
El caso más emblemático es el de Abduljalil Al-Singace, bloguero y jefe de la oficina del Movimiento Al-Haq para las Libertades Civiles y la Democracia, condenado a cadena perpetua por un tribunal militar, en junio de 2011. El 21 de marzo, se declaró en huelga de hambre para protestar por el castigo colectivo y los actos de tortura que la policía infligió a todos los prisioneros tras el amotinamiento. A pesar de los numerosos llamamientos de diferentes organizaciones internacionales, entre ellas RSF, no fue puesto en libertad. Al-Singace es prisionero de conciencia y miembro de “los 13 de Bahréin”, un grupo de activistas detenidos por el Gobierno por su papel en las protestas pacíficas, en 2011, y, posteriormente, acusados de llevar a cabo actividades terroristas. 
 
La censura impuesta posteriormente a las informaciones relativas a los malos tratos quedó patente con la condena al conocido activista de derechos humanos Nabeel Rajab. El 14 de mayo, el Tribunal de Apelación de Bahréin confirmó la sentencia de seis meses de cárcel contra él por “insultar a instituciones gubernamentales” en twitter. Rajab, director del Centro de Derechos Humanos de Bahréin, fue detenido, el 2 de abril, por un tweet sobre torturas en la prisión de Jaw, publicado en la red social una semana después de escribir un artículo sobre la tortura para el Huffington Post
 
Sin embargo, los malos tratos y las torturas no fueron algo nuevo en Bahréin. En noviembre, se dio a conocer la decisión arbitraria del Ministerio de Justicia de no procesar a los responsables de las torturas infligidas a la periodista Nazeeha Saeed en un comisaría de policía, en 2011. Saeed, corresponsal del canal de noticias de la televisión francesa France 24 y de Radio Monte Carlo Doualiya en Bahréin, fue torturada y humillada durante 13 horas en la comisaría de Rifa tras responder a una citación para ser interrogada sobre su cobertura de las manifestaciones a favor de la democracia en Manama.
 
Ese mismo mes, el fotógrafo freelance Sayed Ahmed Al Mousawi fue condenado por un tribunal penal bahreiní a diez años de cárcel por cargos de terrorismo y la retirada de la nacionalidad. Se le acusa de dar tarjetas SIM a manifestantes “terroristas” y sacar fotos de protestas antigubernamentales, en un juicio que había empezado hacía un año y que estuvo pospuesto hasta febrero de 2015. Mousawi, que ha recibido numerosos premios internacionales, fue detenido sin orden judicial, en febrero de 2014, y tuvo que esperar hasta diciembre para que empezara su juicio. Según su familia, fue torturado mientras estuvo en el centro de detención, especialmente durante los interrogatorios en las dependencias del Departamento de Investigaciones Criminales.