Argelia

31.12.2015 00:00

 

Puesto 119

de 180 países, en la CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2015 de la Libertad de Prensa

 

 

Superficie: 2.381.740 km2

Población: 38.930.000 habitantes

Jefe del Estado: Abdelaziz Boute ika

Presidente del Gobierno: Abdelmalek Sellal

 

 

 

 

BARÓMETRO 2015

  • 0 Periodistas asesinados
  • 0 Internautas y periodistas ciudadanos asesinados
  • 0 Colaboradores asesinados
  • 0 Periodistas encarcelados
  • 1 Internauta y periodista ciudadano encarcelado
  • 0 Colaboradores encarcelados

 

 

 

Las dificultades para los periodistas han aumentado desde que comenzó el cuarto mandato del Presidente Abdelaziz Bouteflika, en abril de 2014. Las autoridades han intentado en numerosas ocasiones presionar e intimidar a los medios de comunicación para acallar las voces críticas con el Gobierno argelino. Bajo acusaciones relacionadas con “ataques a los símbolos del Estado”, “atentar contra el Profeta” o “incitar al caos”, el año 2015 ha estado marcado por el cierre de espacios o medios de comunicación y las condenas de informadores a penas de prisión.

 

El 24 de febrero, el periodista Mohammed Chergui, que trabajaba para el periódico en lengua árabe El Djoumhouria, con sede en Orán, fue condenado en rebeldía a tres años de prisión y una multa de 200.000 dinares (el equivalente a 1.700 euros) por “atentar contra el Profeta”. 

 

Los medios de comunicación extranjeros tampoco se salvan de la censura. A principios de marzo, Boualem Goumrassa, corresponsal del periódico saudí Al-Awsat, editado en Londres, fue despojado de su carnet de prensa, sin ninguna razón oficial válida. El Gobierno, a través de su Ministro de Comunicación, sólo comentó que los medios extranjeros deben “respetar las reglas del juego”, pero no ofreció más detalles. 

 

La intimidación a los medios de comunicación quedó patente de forma pública durante la celebración argelina del Día de la Victoria, el 19 de marzo, cuando el asesor presidencial Benamar Zerhouni aprovechó un discurso para cargar contra los medios de comunicación cercanos a la oposición. En nombre del Presidente argelino, Zerhouni acusó a la prensa de “no tener ni idea de ética profesional”, “asustar y desmoralizar al pueblo”, y “socavar su confianza en el presente y en el futuro”. Además, aseguró que “el pueblo no dará ningún crédito a sus tonterías”. 

 

Tras las presiones ejercidas por parte de miembros del Gobierno y de la Autoridad Reguladora de la Radiodifusión, el 24 de abril, la dirección de la cadena El Djazaira puso fin al programa satírico “Weekend”. Las autoridades acusaron a este espacio de “sarcasmo y mofa de personas, incluidos símbolos del Estado”, además de “falta de ética profesional”, castigada bajo las leyes de prensa y difusión. Uno de sus periodistas, Abdou Semmar, que también es editor de Algérie-Focus, aseguró que la causa de la suspensión estaba relacionada con las informaciones difundidas una semana antes sobre los apartamentos parisinos de varios miembros del Gobierno argelino y de la hija del Primer Ministro Abdelmalek Sellal.

 

El 12 de octubre, las autoridades argelinas ordenaron el cierre de la cadena proislamista El Watan TV tras emitir una entrevista a Madani Mezrag, antiguo dirigente del Ejército de Salvación Islámico (en su tiempo el brazo armado del disuelto Frente Islámico de Salvación), en la que expuso sus críticas al Presidente Bouteflika. Las autoridades acusaron a la cadena de emitir “contenidos subversivos que atacan los símbolos del Estado” y de “violar la ley de radiodifusión” por trabajar sin acreditación, al ser, técnicamente al menos, una cadena extranjera. Sin embargo, la mayoría de televisiones en Argelia se encuentran en la misma situación, pero son “toleradas” por las autoridades y difunden sus contenidos sin ningún problema. 

 

En noviembre, Tahar Djehiche, un dibujante que había sido absuelto de la acusación de “insultar al Presidente” e “incitar al caos”, en mayo, fue condenado en apelación por un tribunal de Lemghir, en la provincia oriental de El-Oued, a seis meses de prisión y una multa de 500.000 dinares (unos 4.300 euros). Djehiche, que recurrió esta sentencia ante el Tribunal Supremo argelino, fue procesado por unas caricaturas publicadas en las redes sociales que mostraban al Presidente Bouteflika dentro de un reloj de arena cayendo bajo las arenas de In Salah, una ciudad del sur del desierto del Sahara, en la que los residentes protestan contra la prospección y producción de gas.